Abraham y Sara tenían una relación muy especial.

Sufrieron infertilidad durante muchos años, fueron inmigrantes abandonando a sus familias, pasaron problemas económicos y hasta terminaron presos juntos.

Se apoyaron mutuamente. Sara le seguía los pasos de Abraham y lo acompañaba cómo cuando decidió abrir una tienda en medio del desierto para alimentar a los viajeros hambrientos. Y Abraham escuchaba el consejo de Sara incluso cuando él pensaba distinto le hacía caso.

La Torá nos dice que Hashem bendijo a Abraham con todo en el final de sus días. No tuvo una vida fácil, pero murió rodeado de hijos y seguidores, con un buen pasar económico y siendo uno de los pocos seres humanos en ver reveladamente a Hashem.

¿Cuál fue el secreto de Abraham para recibir estas bendiciones después de una vida tan dura?

El secreto de su beraja era la buena relación que tenía con su esposa. Para tener bendición hay que escuchar a la esposa y tiene que haber armonía en el hogar, incluso cuando las cosas pinten mal.

Ojala todos podamos aprender e imitar a Abraham y Sara en un mundo de relaciones frágiles y superficiales. Y el que no encontró todavía su pareja que por el mérito de ellos dos la encuentre pronto. Amen.

¡Shabat Shalom!