Estimados Lectores:

En este mundo tan exigente a veces nos sentimos quebrados. Aplastados como si una piedra enorme se sostuviese por sobre nuestras cabezas y nos resultase cada vez más difícil de sostener.

Así se sentía la aceituna cuando la apretaban para sacar una gota de aceite de su interior.

En esta semana leemos que el aceite para el encendido de la Menorá debía ser “claro y prensado”. ¿Para qué aclarar que debía ser prensado? ¿Qué otra forma de hacer aceite hay?

Es para enseñarnos que, a veces, para poder iluminar debemos soportar presión, estrés y ahí surgirá nuestra esencia más pura, ahí veremos de cuanto somos realmente capaces, conoceremos nuestros talentos y fortalezas nunca antes reconocidas.

Y por último, debemos estar dispuestos a quemar y regalar el fruto de ese esfuerzo para poder generar luz.

Si nos quedamos en la zona de confort nunca podremos generar nada.

¡Shabat Shalom!