Aunque hacer sonar el shofar es una gran mitzvá, ya que al hacerlo proclamamos la soberanía de D-os y también atraemos Su piedad en representación de todos los que pasarán por el juicio Divino, los Sabios, sin embargo, han ordenado que si Rosh Hashaná cae en Shabat, el shofar no es sonado.

Su pronunciamiento se basa en lo estricto de las leyes de Shabat, ya que es posible que el que suene el shofar no sea un experto en hacerlo y vaya y le consulte a alguien que sí es un experto para que le enseñe o toque el shofar por él. Con ello, puede transgredir la prohibición de cargar [el shofar] cuatro amot en un área pública o la de transferirlo de dominio a dominio. 

Así vemos que la severidad de las leyes de Shabat es tal que la posibilidad de que una persona las transgreda es considerada más importante que el hacer sonar el shofar frente a toda la comunidad. Y lo mismo se aplica aún si es un eruv [para el que cargarlo es permitido] o aún si no hay un área que llene los criterios de area pública de conformidad con la ley de la Torá.

Debe hacerse notar, sin embargo, que el toque del shofar en Rosh Hashaná nunca es totalmente anulado, ya que como hemos visto, los dos días de Rosh Hashaná son considerados como un día extendido. Así, si el primer día de Rosh Hashaná cae en Shabat, hacemos sonar el shofar en el segundo día de Rosh Hashaná y es como si hubiese sido tocado el primer día. El segundo día de Rosh Hashaná nunca puede caer en Shabat.

El edicto de no tocar el shofar en Shabat se aplicaba únicamente a los lugares donde no había corte rabínica beit din permanente. Cuando la Bet Hamikdash se ponía de pie, y los Sanedrín se sentaban en Jerusalén, el shofar era tocado aunque Rosh Hashaná cayese en Shabbat. Esto se producía en todas las áreas dentro de los límites de Jerusalén también. En el resto de las ciudades de Israel, sin embargo, el shofar no era tocado.