Se discuten tres requisitos sobre los materiales para la sejaj (la cubierta de la Sucá): que crezcan de la tierra originalmente, que no estén ya conectados a la tierra al ser usados y que no puedan llegar a ser ritualmente impuros. Una de las autoridades pregunta: ¿califican estas condiciones a la sejaj o la descalifican? Es decir, depende la calificación de la sejaj de estas condiciones, o es descalificada si no se dan. Él demuestra por las palabras de Rashi que lo primero es lo correcto.

Así, no es suficiente que la sejaj no contenga algo que la descalifique, sino que debe haber condiciones positivas que la califiquen. Este principio también se aplica al servicio espiritual individual:

Una persona puede también estar libre de “descalificaciones” y carecer de “calificaciones.” Puede ser alguien que en su temprana juventud se empapó de la Torá y de piedad, con lo que no tiene “descalificaciones.” Sin embargo puede carecer de “calificaciones” pues su logro no es el producto de su esfuerzo, sino “automático.” Este tipo de sejaj es “descalificada,”ya que sin trabajo un logro carece de verdadero valor.”

Además, aún alguien que llega a un cierto nivel no puede descansar contento; sino que debe trabajar para lograr más. Si no lo hace, su nivel actual es considerado “automático,” ya que ahora no tiene que trabajar para él.

(Sijat Simjat Beit Hasho’eivah 5714)