D-os le informó a Nóaj (Noé) que destruiría el mundo. Nóaj preguntó qué debía hacer.

D-os le dio instrucciones para que construyera un arca a fin de salvar a su familia y a todas las especies animales. Construyó el arca.

Después del diluvio, Nóaj encontró un mundo desolado y vacío y rompió en llanto:

— ¡Creador, Misericordioso! ¿Cómo es posible que hayas hecho esto con tu creación?

D-os respondió: — ¿¡Ahora lloras!? ¿¡Ahora te quejas!? ¡Tonto pastor! ¿Dónde estaban tus lágrimas cuando te hablé por primera vez? ¡Si hubieras protestado entonces, podrías haber salvado el mundo!

Nóaj era un hombre santo, pero era un tzadik envuelto en su abrigo de piel.