Cuando tú y el camino que has elegido en la vida se llevan bien, es difícil saber cuán sinceras son tus motivaciones.

Pero cuando te encuentras con un camino para hacer el bien, y notas que ese camino va contra cada célula de tu mente y contra cada vena de tu cuerpo, cuando todo lo que quieres es huir y esconderte del mismo, ¡hazlo!

Así sabrás que tu motivación es sincera.