La persona debe vivir en llamas, como el fuego de un altar, consumiendo el ego interior, acercando el animal a lo divino.
Un ego grande hace mucho ruido al consumirse.
Un ego pequeño arde en silencio.
La persona debe vivir en llamas, como el fuego de un altar, consumiendo el ego interior, acercando el animal a lo divino.
Un ego grande hace mucho ruido al consumirse.
Un ego pequeño arde en silencio.
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