La última obra escrita por el Rebe antes de sufrir el derrame, se concentra en la idea que luego se describe. El Rebe en persona entregó una copia a millares de sus jasidim. En mi opinión, se trata de una síntesis de quiénes somos y qué debemos hacer:

El autosacrificio, en un país de libertad, penetra hasta la médula.

Yo vi hombres y mujeres que sacrificaron todo cuanto tenían para resistir las persecuciones religiosas del régimen Bolchevique. Luego vinieron a un país de libertad y confort. ¿Y dónde está su grandeza ahora?

Uno puede crecer en la tierra de la libertad y el confort, idolatrándolo, persiguiéndolo. Sin embargo, interiormente se siente aplastado por el vacío espiritual. Su ser no tiene paz, la chispa interior grita: "¡No es esto lo que quiero! ¡No deseo este mundo! ¡No deseo ningún mundo! ¡Lo único que quiero es a Él!".

Esta experiencia es como prensar la oliva para obtener el aceite. El aceite fluye y penetra cada fibra de su ser. El tzadik lo enciende hasta que todas sus facultades comienzan a arder. Entonces brilla la fuente de luz que jamás podrá ser extinguida ni disminuida.

Ésta es la luz del Mashíaj.