Creen que la renuncia al yo significa decir: "No tengo mente. No tengo corazón. Creo y obedezco, pues no soy nada".

Esto no es un genuino renunciamiento del yo, sino negación de la realidad. Es equivalente a decir que hay un lugar donde D-os no puede estar, a saber, en tu corazón y en tu mente.

D-os no te concede la mente para que tú la abandones, ni la personalidad para que la ignores. Estos son los materiales de construcción con los que puedes edificar un santuario para Él, a fin de traer la Divina Presencia al mundo físico.

No huyas del "yo" que D-os te ha concedido. Conecta todo tu ser con la Fuente Esencial.

Impregna cada célula con la luz de la autoentrega.