El hombre es la aguja de D-os para coser los muchos retazos de la creación en una única vestimenta para Su gloria.

En un extremo, la aguja debe ser aguda y firme, para poder vencer la resistencia. El otro extremo debe tener un agujero vacío, una nada para alojar el hilo.

Frente al mundo seamos firmes y agudos. Por dentro, sepamos que nada somos frente al Infinito.