Los días que van entre Iom Kipur y Sucot son comparados con el Nombre de Hashem de cuatro letras, Iud Hei Vav Hei, cada día corresponde a una letra. Cada uno de estos días estamos ocupados con una mitzvá: construir la Sucá, comprar las cuatro especies, cocinar para Shabat e Iom Tov, adornar la Sucá, invitar a los amigos y personas a nuestra Sucá.

Se dice que en estos días no se peca, no porque realmente seamos más elevados que antes de Iom Kipur, sino porque simplemente no tenemos tiempo de pecar. Estamos tan ocupados en las mitzvot de la fiesta que no hay lugar para el pecado.

Este es realmente el secreto de una vida plena según el judaísmo: si queremos alejarnos del pecado, ocupemos nuestros días con mitzvot y actividades positivas. Traer luz directamente corre a la oscuridad. Es muy común ver jóvenes o personas que, al quedarse sin trabajo, la falta de ocupación productiva les lleva a adicciones y malos hábitos. Pero cuando una persona está todo el tiempo viendo qué puede hacer para mejorar su entorno, está literalmente ocupada, y no tiene tiempo de pecar.

Ese es el legado que nos dejó el Rebe a los jasidim: todo el tiempo estar viendo cómo podemos sumar una buena acción. Si hay un judío que no escuchó el shofar, corremos a hacérselo escuchar. Si hay un judío que no hizo la bendición de las cuatro especies, sentimos la obligación de ayudarle.

¡Shabat Shalom!
Que tengamos el mérito de vivir nuestras vidas llenas de bendición y sentido, como en estos días de divinidad.

Rabino Eli Levy