Estimados Lectores:

Este sábado por la noche y domingo festejamos Purim, en esta festividad recordamos la salvación del pueblo judío en manos del malvado ministro Haman, el odio de el era tan grande que había elucubrado un plan de exterminio para hacer desaparecer a todos los judíos habitantes en el extenso imperio persa y sus territorios dominados.

La gran alegría de esta festividad, es la alegría de un sobreviviente, es la alegría de saber que uno esta vivo. Es común ver que una persona que se salva de un accidente, o se recupera de una enfermedad, su perspectiva de la vida cambia radicalmente, aprecia las cosas mas pequeñas, las cosas cotidianas.

Así también ocurre con el pueblo judío, en Purim nos alegramos porque reconocemos que estamos vivos como pueblo, contra todo pronóstico sobrevivimos miles de años de persecuciones, incluso en nuestros días hay peligros latentes que ponen en peligro nuestra continuidad como pueblo.

En Purim no solo festejamos que Haman, el malvado, no logró su cometido sino que todos aquellos que le precedieron tampoco pudieron ni podrán destruirnos.

En Purim levantamos nuestra copa de Lejaim (por la vida) y brindamos ¡Am Israel Jai!

¡Shabat Shalom y Feliz Purim!

Rabino Eli Levy