El próximo lunes por la noche, conmemoramos Tisha BeAv, el 9 de Av. En esta fecha se recuerda la destrucción de los dos templos y el comienzo del último exilio del pueblo de Israel.

Este es quizás el día más triste del calendario hebreo. Ayunamos, reflexionamos y nos lamentamos por la destrucción del templo.

Muchas veces charlando con gente sobre estas fechas, surge la pregunta:

¿Por qué tanta tristeza? ¿Qué relevancia tendría el Templo de Jerusalem, hoy en día, en esta época moderna? ¿Acaso esto afecta nuestras vidas?

La verdad es que si lo pensamos intelectualmente, el templo en pie con sacrificios animales, y con las descripciones que nos hace al Talmud de su actividad, parecería que están fuera de lugar al mundo actual. Entonces, ¿por qué nos lamentamos?

La principal función del Templo, era ser una morada para la divinidad. Di-s pide literalmente un lugar en el que pueda estar cerca de la humanidad, donde toda la creación representada en los reinos mineral, vegetal, animal y principalmente humano, puedan “acercarse” (Korban, sacrificio, en hebreo significa “acercado”) a agradecer, donde podamos percibir en nuestros propios cuerpos, no solo en nuestros espíritus, la presencia divina.

El templo era el eslabón que conectaba nuestro mundo físico con el mundo espiritual, era el punto en la tierra, donde la materia se fundía con lo divino, donde solo con estar ahí uno reconocía a Di-s como Creador del universo.

El exilio es lo contrario, es oscuridad, cada uno debe buscar esa conexión, ese punto de unión entre lo terrenal y lo celestial en su interior, debe escarbar en lo profundo de su ser para reconocer esa chispa de divinidad oculta.

Por eso estos días a pesar de ser tan tristes, ocultan también la profunda esperanza en la redención. Los días en los cuales todo ser reconocerá a Di-s y “la tierra estará colmada de conocimiento divino”.

Este Shabat es Shabat Jazón, según la tradición, nuestro alma asciende y ve el tercer templo que será reconstruido por Mashiaj durante el sueño del Shabat. Esperemos que este año no sea solo una visión y se concrete en una realidad con la pronta llegada del Mashiaj.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy