Beshalaj
Cumplir las promesas, cueste lo que cueste
Estimados Lectores:
Moshe estuvo trabajando duro para liberar al pueblo judío de Egipto, finalmente el Faraón los envía al desierto en libertad.
¿Qué hace Moshe? ¿Empaca sus cosas? ¿Mira los mapas para llegar a la tierra prometida?
No, nada de eso. Busca los huesos de Iosef que se encontraban en Egipto, para cumplir la promesa de repatriarlos a Israel.
En el momento que Iosef les pidió a sus hijos que lo llevaran a Israel, éramos poderosos en Egipto, Iosef era virrey, sus hijos y hermanos eran de la aristocracia. Pero cuando Moshe cumplió la promesa éramos un pueblo de esclavos, traumatizados y empobrecidos, buscando la forma más rápida de escapar.
Nadie hubiese reclamado si no se cumplía la promesa, había cambiado el contexto drásticamente, cada minuto contaba, no había ni tiempo para leudar la masa. Pero Moshe elige cumplir con esta promesa.
El respeto que tenemos frente a la palabra empeñada, y más cuando es una persona que ya no está, es una de las cosas más sagradas que tenemos. Este legado nos acompaña hasta hoy en día.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
Poco tiempo luego de que los Hijos de Israel salieron de Egipto, el Faraón los persigue para forzarlos a volver...
Cuando todos los demás vacilaron, el saltó dentro del mar. Era Najshon, el hijo de Aminadav.
Tras el fallecimiento de su madre, un señor angustiado, Charles Samuel Ramat, vino a ver al Rebe. Dejando su alma descubierta, le compartió: “Rebe, estoy teniendo una crisis de fe. Realmente no creo. Amo el judaísmo; amo muchos de los rituales, pero en realidad no son parte de mi vida”.
El Rebe escuchó con atención sus pedidos y cuando terminó le dijo con un tono enérgico: “Veo que estás muy preocupado por lo que necesitas de Di-s, pero ¿has pensado qué necesita Di-s de ti?”.
Muy a menudo lo que carcome a uno y le provoca ansiedad o depresión son las preguntas sin respuestas. No me refiero únicamente a una situación en la cual uno todavía no haya encontrado la respuesta, sino el caso en que lo ocupa una pregunta que —por definición— no tiene respuesta. Y claro, al no tener respuesta, no podrá nunca encontrarla y así evacuar su duda y sentir claridad y alivio. La duda sigue molestando y uno sigue sufriendo.
Es Iortzait del sexto Rebe de Lubavitch, Rabi Iosef Itzjak Schneersohn (1880-1950). Es también el día en que, en 1951, el séptimo Rebe, Rabi Menajem Mendel Scheneerson acepta formalmente el liderazgo de Jabad-Lubavitch...