Tras el fallecimiento de su madre, un señor angustiado, Charles Samuel Ramat, vino a ver al Rebe. Dejando su alma descubierta, le compartió: “Rebe, estoy teniendo una crisis de fe. Realmente no creo. Amo el judaísmo; amo muchos de los rituales, pero en realidad no son parte de mi vida”.

“Si le pido que haga una cosa sin ninguna condición previa”, le preguntó el Rebe, “¿me promete que lo hará?”

“Sí. Cualquier cosa que me pida, le prometo que lo haré”.

“¿Usted y su esposa aceptarían encender velas de Shabat todos los viernes por la noche?”, Preguntó el Rebe.

“Sí”.

A partir de ese momento, la familia Ramat nunca dejó una semana sin encender las velas para dar la bienvenida al Shabat. Como resultado, la noche del viernes gradualmente se volvió sacrosanta para la familia en general. Hornear jalá, dar la bienvenida a los invitados y compartir una comida, tomaron un aire especial en el resplandor sagrado de las velas.

Notablemente, el Rebe le pidió al Sr. Ramat que agregara algo a su vida, que hiciera algo nuevo. Superficialmente, encender las velas de Shabat es solo una mitzvá, aparentemente simple, pero para los Ramat significó el cambio de su vida. Esta práctica semanal de unirse como familia por algo sagrado agregó una nueva capa de profundidad y significado a sus vidas, al mismo tiempo que aumentó exponencialmente su aprecio y conexión con el judaísmo.

Según el Sr. Ramat, hijo de sobrevivientes del Holocausto, esta pequeña solicitud del Rebe “mantuvo a mi familia en el camino judío durante toda nuestra vida, y mis hijas han seguido su ejemplo”.1

En lugar de detenerse en las áreas de la práctica judía que faltaban en sus vidas, el Rebe simplemente le pidió a la familia Ramat que agregara más luz a su vida y eso hizo toda la diferencia.

La historia anterior es indicativa del enfoque del Rebe para influir en las personas de manera positiva. Ya sea en relación con la identidad u observancia judía, o con las diferencias y desacuerdos ideológicos, el Rebe eligió constantemente agregar más luz e introducir más amor a cada situación dada en lugar de luchar de frente con la oscuridad.

Mientras que el mensaje de muchos otros líderes religiosos a los judíos no religiosos era que debían restringir ciertos comportamientos, el enfoque del Rebe era diferente. Intentó inspirar a las personas a introducir nuevas chispas de santidad en sus vidas, creyendo firmemente que la luz engendra más luz.

Este aspecto interpersonal del sesgo de positividad del Rebe a menudo arrojó resultados sorprendentes y exponenciales.

Si captas una parte, captas todo

En 1958, Jacques Lipchitz, un conocido e influyente artista y escultor moderno, vino a ver al Rebe.

Durante su entrevista, recuerda Lipchitz: “Le conté todo sobre mis acciones, sobre mis pecados; No soy kosher, no rezo, ni voy a la sinagoga. Incluso le conté sobre mis esculturas que estaban en las iglesias”.

El Rebe escuchó todo lo que dijo el artista y luego hizo dos solicitudes: primero, le pidió a Lipchitz que se pusiera tefilín y rezara todas las mañanas. Segundo, lo instó a casarse con su actual esposa de acuerdo con la ley judía.

Cuando Lipchitz salió de la oficina del Rebe, estaba claramente conmovido por su intercambio.

Años más tarde, Lipchitz relató en una entrevista que “unos días después, el Rebe envió a un hombre con tefilín. Desde entonces rezo todas las mañanas. Es de gran ayuda para mí. Realmente hizo algo por mí al aconsejarme que hiciera eso”.

Cuando se le preguntó por qué sentía que era tan importante para él rezar y ponerse tefilín todos los días, dijo: “Me une a mi gente. Estoy con ellos y estoy cerca de mi Señor, del Todopoderoso. Hablo con Él y Él me da fuerzas para el día. Esto fue algo muy importante para mí. No podría vivir más sin esto”.2

Aquí vemos a un hombre, que se había alejado de la vida judía tradicional, abrazado con afecto por el Rebe, cuya única petición fue que agregara más luz a su mañana, lo que a su vez iluminó toda su vida.

No debatas, ¡baila!

Chaim Cohen creció como un judío ortodoxo incondicional. Durante muchos años incluso fue miembro de la organización de defensa religiosa Agudat Israel.

Sin embargo, por razones desconocidas, comenzó a separarse, hasta que en algún momento dejó el judaísmo religioso por completo. Después de una larga y exitosa carrera como juez, Cohen finalmente fue nombrado a la Corte Suprema de Israel, donde para consternación de la dirigencia ortodoxa, usó constantemente su posición para impulsar su agenda secularizadora.

De hecho, fue durante este tiempo que Chaim Cohen se hizo infame en todo el mundo religioso, cuando promulgó la propuesta de que no era necesario ser halájicamente judío para calificar a la Ley de Retorno, que otorga a cualquier judío de alrededor del mundo la ciudadanía automática.

Este fue un problema que causó mucho dolor al Rebe y se sintió obligado a adoptar una postura pública más dura de lo que solía hacer. Las ondas de este conflicto se reflejaron en todo Israel y en todo el mundo judío religioso.

Por lo tanto, cuando Chaim Cohen llegó a la Sinagoga Central de Lubavitch en 770 Eastern Parkway durante la celebración de Simjat Torá en 5736 (1975), se puede imaginar la conmoción de los reunidos cuando el Rebe decidió honrarlo con la recitación de un verso de la oración de Atá Hareita, así como con la posesión de la Torá durante las Hakafot.

No solo era probable que muchos de los presentes se sintieran incómodos al extender tal rama de olivo a un enemigo declarado de la comunidad religiosa, sino que el resto de la dirigencia ortodoxa ciertamente miraría este gesto con un juicio severo.

Sin embargo, el Rebe aplicó su sesgo de positividad característico y eligió responder a una situación difícil con amor, y el compromiso de agregar siempre más luz sin importar cuán oscura pueda parecer la situación en la superficie.

De hecho, cuando su asistente personal le preguntó nerviosamente al Rebe cómo manejar la delicada situación, el Rebe respondió con fuerza: “¡Un judío está aquí con el deseo de reconectarse, ¿y no quieres darle un rollo de Torá?!”

¡Así que le dieron una Torá! Después de lo cual, el Rebe alentó al baile al Sr. Cohen y a los miles de asistentes durante 45 minutos seguidos, con sus enérgicos aplausos y aliento constante. Durante todo el tiempo, el Rebe mantuvo los ojos fijos en el juez Cohen, quien abrazó y bailó extasiado con la Torá.

Años más tarde, uno de los shluchim de Jabad en Manhattan se encontró con un amigo muy cercano del juez Cohen y lo invitó a conocer al Rebe. El amigo se negó obstinadamente, diciendo: “Desde que Chaim Cohen asistió a esa Simjat Torá con el Rebe, cambiaron muchas de sus opiniones. Yo (por mi parte) todavía no estoy listo para cambiar las mías. ¡Ahora soy yo quien tiene que sufrir como resultado del Simchat Torá que pasó Chaim Cohen con el Rebe!”3

Además de los asuntos religiosos, el Rebe también aplicó este enfoque positivo para influir en las personas u organizaciones que tenían puntos de vista diferentes e incluso completamente opuestos. Como veremos en las siguientes historias, la estrategia basada en el espíritu del Rebe para difundir la luz, el amor, la verdad y la paz en el mundo simplemente no dejaba espacio para escapar, cerrar o descartar a ningún adversario u oponente.

Un faro muestra el camino

Un ejecutivo judío que dirigía una agencia de publicidad sudafricana aceptó al Congreso Nacional Africano como cliente para ayudarlos a proyectar una mejor imagen pública. Un día, mientras visitaba la sede de ANC (siglas por su nombre en inglés), salió de un ascensor y se sorprendió al ver un gran cartel de Yasser Arafat en la pared. Molesto y desilusionado al enterarse de la afiliación del ANC con los terroristas, sus amigos le aconsejaron que le pidiera orientación al Rebe.

“Aunque tengo fuertes inclinaciones liberales y anti-apartheid, siento que estoy trabajando para las personas equivocadas”, escribió. “¿Debo seguir trabajando para ellos o no?”

“No te detengas”, respondió el Rebe. “Por el contrario, continúe trabajando con ellos, pero haga todo lo posible para influir en ellos para el bien”.4

En un lugar de oscuridad, debemos convertirnos en un faro de luz. Si todas las personas buenas abandonaran cada espacio de conflicto o conversación desafiante, no habría contrapeso a la negatividad prevaleciente y el caos reinaría. Cortar el contacto casi nunca logra la transformación deseada del “otro lado”. Aislar y alienar las fuerzas de la oscuridad crea más combustible para esos incendios destructivos que arden. Enfrentarse a la oscuridad y reflejar la luz es la única forma de revelar la verdad, no con argumentos, sino con un brillante ejemplo.

El camino hacia el corazón de alguien es a través de tu propio corazón

A lo largo de su carrera como un reconocido abogado, autor y profesor de Harvard, políticamente activo y abierto, Alan Dershowitz tuvo numerosas ocasiones para discutir con el Rebe varios asuntos y casos relacionados con la comunidad judía.

Una correspondencia de este tipo proporciona otro ejemplo del sesgo de positividad del Rebe aplicado a las personas con las que uno no está de acuerdo. En las propias palabras de Dershowitz:5

“Hace varios años, tuve la jutzpá, (la insolencia, pero no sabía si colocarlo así) en el peor sentido de la palabra, de escribir una carta arrogante al Rebe de Lubavitch. Había leído en el periódico que el movimiento Lubavitch estaba honrando a Jesse Helms como parte de la gala anual del ‘Día de la Educación’, y no había ningún hombre en Estados Unidos que despreciara más que a Jesse Helms. Como presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, defendió absolutamente todo a lo que me oponía en esos días, incluyendo ser fuertemente anti-Israel.

Escribí una carta que decía, en esencia, ‘¿Cómo puedes honrar a un hombre que representa todo lo que se opone a los valores judíos en Estados Unidos?’ Y recibí una carta del Rebe, una carta muy respetuosa; una carta que aprecio por su contenido.

Me dio una lección, pero de la mejor manera, diciéndome que nunca, nunca te rindas con nadie. Hoy Jesse Helms puede estar en contra de Israel, pero mañana, si sabemos cómo acercarnos a él y hablar, tal vez resulte ser un campeón de Israel.

Al final de la carta, el Rebe incluyó una posdata muy significativa en la que explicó su enfoque para influir en los demás para el bien.

Escribió que las personas, pero especialmente los políticos, que a menudo actúan por conveniencia más que por convicción, deberían estar ocupados en cosas positivas. De esa manera, podemos tratar de influir en ellos.

Y tengo que decirte que tenía mis dudas al respecto, pero como dicen, el resto es historia.

Aunque todavía no estoy de acuerdo con Jesse Helms en muchos temas, cuando se trata de Israel, se ha convertido en nuestro campeón.

Creo que se convirtió en un defensor de Israel porque el Rebe de Lubavitch entendió algo que la mayoría de nosotros no entendimos: cómo comunicarse con personas de diferentes orígenes y culturas de una manera que deje entrar la luz”.

¡No discutas, inspira!

Los misioneros atacaban agresivamente a los jóvenes judíos en cierta comunidad. Un activista comunitario preocupado le preguntó al Rebe: “¿Cómo deberíamos acercarnos a los jóvenes judíos que se han involucrado con el cristianismo?”

El Rebe respondió: “No discutas con ellos, ni hagas reclamos del cristianismo. Ofréceles algo nuevo para pensar. Inspíralos con la belleza y la alegría del judaísmo que aún no han tenido la oportunidad de experimentar”.6

No deslegitimes. Ábreles los ojos.

Una vela de verdad

El 24 de septiembre de 2009, un día después de que Gadafi y Ahmadinejad celebraron un juicio en la ONU para defender el odio y las mentiras sobre Israel, el primer ministro Benjamin Netanyahu se dirigió a la ONU y abrió con una historia personal desde el podio.

En 1984, se pidió a Netanyahu, entonces embajador de Israel en la ONU, que se reuniera con el Rebe en Brooklyn. Llegó a 770 para las vacaciones de Simjat Torá, una noche de cantos y bailes animados con la Torá. Miles se reunieron, esperando que comenzaran las festividades. Cuando el Rebe entró y tomó su lugar al frente de la reunión, Netanyahu fue empujado a acercarse a él. Mientras la multitud jasídica esperaba con impaciencia, el Rebe habló con franqueza con Netanyahu sobre varios asuntos y preocupaciones apremiantes relacionadas con Israel y la comunidad internacional.

“El Rebe me dijo: ‘Vas a una casa de mentiras. Recuerda que, en un salón de oscuridad perfecta, si enciendes una pequeña vela, será vista desde lejos, por todos. Tu misión es encender una vela por la verdad y el pueblo judío”. Esto es lo que he tratado de hacer desde entonces. Esto es lo que se nos pide a todos que hagamos”.7

De acuerdo con el Rebe, estamos aquí para encender una vela de verdad, todos los días y en todos los sentidos.

Ora para que tus enemigos cambien

No hace falta decir que el Rebe se tomó muy en serio los asuntos de seguridad nacional israelí y se reunió regularmente con funcionarios israelíes de los más altos niveles para abordar y resolver problemas de seguridad.

Además, el Rebe no estaba en contra de la guerra cuando era necesario para la supervivencia y la protección. Sin embargo, el Rebe nunca toleró el odio directo hacia el otro, incluso un enemigo.

Basado en su sesgo de positividad, el Rebe creía que siempre había un buen rasgo dentro de cada persona que, si estaba conectado y apoyado, podía iluminar incluso a las personalidades más oscuras, junto a sus perspectivas.

En medio de la amarga Guerra del Líbano, que tuvo lugar a principios de la década de 1980, el Rebe hizo una declaración impactante en el sentido de: No tienes que rezar para que los combatientes y los miembros de la OLP mueran, en lugar de eso reza para que tengan un cambio en su corazón.

Este enfoque radical para los antagonistas combativos es una expresión poderosa, incluso desafiante, de la estrategia del Rebe de “luchar” contra las tinieblas, no eliminándola de la existencia, sino trabajando para transformarla en luz; en este caso, transformando enemigos jurados en aliados de apoyo.

Esta idea está realmente enraizada en la antigua tradición judía.

El Talmud8 relata la historia de Rabí Meir y su brillante esposa Beruriá: “Había ciertos hombres sin ley en las cercanías de Rabí Meir que le causaban sufrimiento constante. En respuesta, rezó para que murieran. Al escuchar su oración, Beruriá le señaló a su esposo que indudablemente su oración estaba justificada con base en el versículo: que cesen los pecados.9 Pero, argumentó Beruriá, el versículo no dice que los pecadores deberían cesar; más bien, dice que cesen los pecados. Además, argumentó, el versículo continúa diciendo ‘y deja que los malvados ya no sean’. Lo que significa que cuando los pecados hayan cesado en el mundo, ya no habrá hombres malvados. Con base en esto, Beruriá le sugirió a su esposo que debía rezar para que los pecadores se arrepintieran y luego ya no fueran malvados”. La historia concluye diciendo que Rabí Meir actuó siguiendo el consejo de Beruriá y que los hombres sin ley se arrepintieron.

El Rebe desarrolló:10

Sí, hay personas violentas y terroristas en el mundo. Pero no hay nada que diga que la única forma de lidiar con ellos es quitarles la vida. Incluso cuando hablamos de “el enemigo y el vengador”, nuestras acciones deben ser “para detener al enemigo y al vengador”. Es decir, detener y anular el hecho de que él es un enemigo y un vengador. En el lenguaje del Talmud, “Los pecados deberían cesar, no los pecadores mismos”. Hasta el punto de que se convertirán en nuestros amigos y nos ayudarán.

Cada una de las historias anteriores muestra un hilo coherente que atraviesa los consejos e interacciones del Rebe cuando se enfrenta a personas y perspectivas adversarias.

Si una persona recurre a sus propias fuerzas oscuras para combatir la oscuridad de los demás, incluso si ganan, permanecen en la oscuridad. Abolir la negatividad sin introducir ninguna alternativa positiva solo crea un vacío que probablemente se llene con aún más ignorancia y hostilidad.

De hecho, “Un poco de luz disipa mucha oscuridad”.11

Solo a través de la introducción de la luz, la oscuridad pierde su dominio y un nuevo día puede brillar. Dicho de otra manera: la forma de luchar contra el mal es a través del proceso de iluminación, no de eliminación.