Vaieji
El sacrificio de una madre judía
Estimados lectores:
Una de las cosas que le pide Iaakov a su hijo Iosef es que, por favor, lo entierre en la tumba de los patriarcas en Hebrón. Y unos versículos más adelante le dice: “Yo enterré a Rajel en el camino”.
Rashi comenta que Iaakov le está diciendo a su hijo Iosef: sé que estás molesto porque a tu madre no le dimos el honor que ahora te estoy pidiendo para mí, pero no fue por decisión propia. Rajel está enterrada allí para que, a lo largo de la historia, los hijos de Israel puedan acudir a su tumba y rezar.
El sacrificio de Rajel por sus hijos, el estar enterrada en un lugar sin honores, no junto a su esposo, define el sacrificio de la mujer judía a lo largo de la historia por sus hijos y por su esposo. Muchas veces sacrifica su propio confort y su propio crecimiento espiritual, en aras de que sus hijos tengan todo.
En el judaísmo, lo que realmente cuenta es el sacrificio que uno hace por el otro. Rajel es la matriarca de nuestro pueblo y nos deja una lección incluso después de su fallecimiento: su lugar de descanso está en un sitio accesible, para que sus hijos puedan orar allí en los momentos difíciles.
El mismo Iosef asume un rol similar cuando es enterrado en Shjem y no en Hebrón, convirtiendo también su sepulcro en un lugar de oración a lo largo de la historia.
A veces no hay que pensar en lo que más nos conviene a nosotros, incluso a nivel espiritual, sino en cómo podemos convertirnos en un canal para ayudar a otro a crecer espiritualmente, aun cuando esto implique un gran sacrificio.
En nuestra generación vemos esto claramente en muchos de los shlujim de Jabad, que eligen hacer sus vidas lejos de los grandes centros de Torá, todo para poder llevar un poco de judaísmo a comunidades alejadas de las luces de las grandes ciudades. Rajel ya nos dejó ese legado.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
El cuerpo no es meramente un compañero del alma o combustible para su fuego; su refinamiento es el propósito mismo del descenso del alma a este mundo.
Iaacov vive los últimos 17 años de su vida en Egipto. Antes de fallecer, pide a Iosef que jure que lo enterrará en la Tierra Santa...
Los sabios afirman: “Nuestro padre Iaacov no murió… así como sus hijos están vivos, él también lo está”.
Una persona puede sentirse sola incluso rodeada de otros. La soledad no es solo falta de compañía, sino sentir que nadie realmente comprende lo que pasa dentro de uno. La clave no es solo estar con gente, sino poder compartir, ser escuchado y saber que no estás solo en lo que vivís.
La prevalencia del suicidio en nuestra sociedad ha ido aumentando de manera gradual. ¿Cuál es la perspectiva del judaísmo sobre este tema tan delicado y tabú?