Tetzave
Oculto pero Presente
Estimados lectores:
Una de las cosas más llamativas de nuestra parashá es que en toda la porción no aparece el nombre de Moshé. Desde el inicio de Shemot y hasta el final de la Torá, Moshé es el personaje central, el líder visible de la historia. Sin embargo, en esta parashá su nombre no es mencionado ni una sola vez. Y aun así, la primera palabra es “Veatá, y tú”, dirigida directamente a él. Es una presencia tácita, profunda, esencial, pero no explícita.
La parashá nos habla de la mitzvá de encender la Menorá y de preparar el aceite puro que debía iluminar el Mishkán. El Rebe explicó en su último maamar jasídico, que justamente comienza con esta parashá, que el Moshé de cada generación es quien nos da la fuerza para “apretar las aceitunas”. Simbólicamente, eso significa estar dispuestos al esfuerzo, al sacrificio, incluso a romper nuestra comodidad personal, con tal de generar luz. Esa capacidad de transformar presión en iluminación proviene del líder de cada generación.
En la generación pasada, el Rebe anterior instó a sus jasidim a entregarse con total mesirut nefesh por el pueblo judío. En nuestra generación, el Rebe nos movilizó a salir de nuestra zona de confort para que ningún judío quede afuera: que ninguno se asimile, que ningún niño carezca de educación judía, que a ninguna familia le falte lo necesario para las fiestas. Esa disposición a darlo todo no nace sola; es una energía que recibimos de nuestro líder.
El hecho de que justamente en esta parashá no aparezca explícitamente el nombre de Moshé nos enseña algo profundo: incluso después del fallecimiento de un gran tzadik, su influencia no desaparece. Así como la parashá comienza con un Moshé implícito pero omnipresente, también hoy vivimos con la fuerza de las enseñanzas del Rebe, con su presencia viva en cada carta, en cada sijá y en cada inspiración que nos impulsa a seguir adelante en nuestra misión.
Shabat Shalom,
Rabino Eli Levy
P.D. Los invitamos a todos a participar en la lectura de la Meguilá: el lunes por la noche y el martes durante el día. Vengan a escuchar la Meguilá y a cumplir con las mitzvot de Purim: Mishloaj Manot, Matanot Laevionim y la Seudá festiva. Que podamos vivir un Purim lleno de alegría auténtica y bendiciones para toda la comunidad.
Di-s dice a Moshe que reciba de los Hijos de Israel aceite de oliva puro para la “llama eterna” de la Menorá que Aarón deberá encender todos los días..
La Menorá es también un símbolo de la unidad judía. Cada alma judía es única, poseyendo una naturaleza y temperamento distintivos.
Seder Olam Rabba deduce que Salomón tenía 12 años.
Iom haKipurim (el Día del Perdón) es también llamado así porque es un Iom k´Purim, “un día como Purim”.
Kezait significa literalmente “como una aceituna”, pero se utiliza como sustantivo, significando “una medida del volumen de una aceituna”.
Una vida espiritual no es renunciar al placer, sino ordenar prioridades y conectar con lo que realmente importa. Cuando la vida diaria se alinea con ese núcleo interior más profundo, aparece una sensación de sentido, estabilidad y plenitud. La verdadera paz no viene de seguir impulsos momentáneos, sino de vivir en coherencia con la propia esencia.