El primer relato de los Diez Mandamientos, en el libro Éxodo, consiste en la descripción de los acontecimientos en “tiempo real”. El segundo relato de los Diez Mandamientos es la descripción de Moshé, como parte de su repaso histórico del Éxodo del pueblo judío de Egipto y su viaje a través del desierto.
Revivir el primer relato de la Entrega de la Torá nos permite experimentar la presencia de D-os en la Torá mientras la estudiamos. Esta experiencia hace que no olvidemos que el estudio de la Torá es un encuentro espiritual entre D-os y nosotros, no una mera ocupación intelectual. Escuchar el segundo relato de los Diez Mandamientos, ya como parte del discurso de Moshé al pueblo, nos permite emplear nuestro propio intelecto humano para estudiar la Torá, internalizarla y absorber por entero su mensaje. Así es como se logra el objetivo de hacer de este mundo una morada para D-os.1


Mi encuentro espiritual con D-os.
Las palabras de Moshé recordando el momento en que D-os nos dió la Torá me llevan a reflexionar sobre lo que puedo esperar de un encuento espiritual con D-os. Repaso Deuteronomio 5;1-6 Moshé dice que D-os nos habló ¿pero por qué? Porque D-os habla a través del fuego, el fuego que nos atemoriza. Para quitarnos el temor Moshé se pone entre el fuego y nosotros. Pues eso que me atemoriza es lo que pongo delante de D-os. Pero además añade algo muy importante; aparte de lo miedoso no quieres ir a la montaña. Así es, jamás de los jamases aceptaré ir a la montaña, ni que la montaña se acerque a mí, y le agradezco mucho a D-os que sea Él quien designe a Moshé para estar entre D-os y yo. El resultado final sería no ser esclavo de eso que me atemoriza. Salir de Egipto, pues. Este es, pues, el convenio.
Yo me pregunto; ¿dónde estará ese Moshé al que D-os le tiene que hablar para poder salir de Egipto?