Al finalizar el Holocausto, Mendel Weinberger, nacido el 16 de diciembre de 1929 en Munkács, Checoslovaquia —actualmente Ucrania—, era el único sobreviviente de toda su familia.
Su hija, Jaia Weinberger, decidió con orgullo conservar el apellido de su padre incluso después de casarse, perpetuando así un legado de salvación milagrosa y continuidad judía que sigue dando propósito a su familia.
“Mi padre era apenas un adolescente cuando fue deportado a Auschwitz junto con sus padres, Clara e Iosef; su hermano mayor, Anschel; y sus hermanos menores, Esther, de 9 años, y Shalom, de 2”, relata Jaia. “Cuando llegaron, su madre, su hermana y su hermano fueron enviados hacia un lado, mientras que mi padre, que se aferraba con fuerza a su padre, fue separado y enviado hacia el otro. No quería apartarse de su padre, pero otro prisionero lo tomó de la mano y le suplicó: ‘Tienes que sobrevivir’. Impulsado por aquellas palabras que nunca dejarían de resonar en su mente, mi padre decidió luchar por su vida con todas las fuerzas que pudiera reunir.
“Pasó el tiempo y llegó el día en que mi padre fue seleccionado para las cámaras de gas. A su alrededor estallaron el caos y el terror, mientras los guardias golpeaban a los prisioneros que se resistían. Mi padre, sin embargo, decidió aceptar su destino. Se quitó la ropa, colocó las manos sobre su cabeza y comenzó a recitar el Shemá como sus últimas palabras.
“Milagrosamente, justo cuando terminó de recitar el Shemá, un oficial alemán entró en la cámara de gas y ordenó abruptamente que necesitaba cincuenta muchachos para trabajar. Quizás porque durante aquellos últimos instantes mi padre había estado rezando en lugar de resistirse, no estaba ensangrentado ni golpeado como quienes estaban a su alrededor. Todavía parecía estar en condiciones de trabajar, y el oficial lo eligió como uno de los cincuenta.
“Mi padre recordó aquel momento durante toda su vida. Le dieron exactamente un minuto para tomar ropa y zapatos de las pilas desordenadas que había en el suelo y salir. Agarró dos zapatos completamente diferentes, cualquier trozo de tela que pudo encontrar y corrió hacia la salida”.
En medio de aquella carrera desesperada, un muchacho más logró incorporarse al grupo. Ese día, 51 jóvenes salieron de allí con vida.
Así comenzó el segundo capítulo de la vida de Mendel.
Comenzar de nuevo
Débil y desnutrido, Mendel apenas se aferraba a la vida después de la última marcha de la muerte. Pero, milagrosamente, una vez más logró sobrevivir y fue liberado por las tropas estadounidenses.
“Un soldado le dio a mi padre un poco de chocolate, pero aquel alimento tan pesado hizo que él y otros sobrevivientes gravemente desnutridos se enfermaran terriblemente, y tuvo que ser hospitalizado. Una vez recuperado, intervino la Agencia Judía y lo envió a París, donde le dieron la posibilidad de elegir adónde quería ir.
“Mi padre podría haber emigrado a Estados Unidos para vivir con una tía, pero eligió otro camino. Decidió que, ya que había sobrevivido, ayudaría a construir una patria para el pueblo judío. Se unió a la resistencia clandestina, el Irgún (Etzel). Su viaje hacia Tierra Santa fue arduo e incluyó un período en un campo de detención británico en Chipre, pero finalmente logró llegar. Combatió valientemente en las primeras guerras del país, profundamente comprometido con la defensa de la tierra que amaba”.
A los 23 años, Mendel se casó con Bracha, la mujer que se convertiría en el amor de su vida y sería su esposa durante casi sesenta años.
Junto con sus dos hijas, Jaia y Judy, vivieron en el moshav que Mendel había ayudado a fundar, Kfar Aviel, hasta que la familia se trasladó a Estados Unidos para que Mendel pudiera someterse a una cirugía que le salvaría la vida.
Durante su permanencia en Auschwitz, Mendel había recibido una brutal golpiza que le provocó una grave infección en el oído. Años más tarde, la situación empeoró, y el sistema médico israelí de aquellos primeros años todavía no estaba preparado para realizar operaciones tan complejas. Una prima que vivía en Nueva York y trabajaba como enfermera para un destacado especialista en oído, nariz y garganta del Hospital Mount Sinai comprendió que su vida corría peligro.
La familia en Estados Unidos reunió con gran esfuerzo el dinero necesario para que los cuatro pudieran cruzar el océano en barco. Las operaciones realizadas en Nueva York le salvaron la vida, aunque Mendel perdió la mayor parte de la audición de un oído.
En Estados Unidos reconstruyó una hermosa vida para su familia, pero su corazón nunca abandonó realmente Israel.
En 1991, Judy, la hermana de Jaia, regresó a Israel junto con sus cuatro hijos y continúa viviendo allí hasta el día de hoy. Jaia y su esposo viven en Las Vegas, mientras que sus hijos viven en Nueva York e Israel.
Sus últimos años
En 2010, mientras vivía en Florida, Mendel fue diagnosticado con un cáncer terminal. Al comprender que le quedaba poco tiempo, expresó su último deseo: quería exhalar su último aliento en Tierra Santa.
Judy preparó todo lo necesario, afrontó las dificultades de un viaje internacional con su padre en silla de ruedas y lo llevó de regreso a casa.
Apenas un mes después, el 2 de octubre de 2010, 24 de Tishrei, Mendel Weinberger devolvió su alma a su Creador, más de 65 años después de haber sido encerrado en una cámara de gas a punto de ser asesinado.
Jaia siente que su padre continúa trayendo bendiciones a la vida de los miembros de su familia.
“Mi padre siempre vivió con alegría y con una sonrisa. Le encantaba ayudar a los demás y transmitía una actitud positiva a todos los que lo rodeaban. A pesar de la pérdida inimaginable que sufrió cuando era tan joven, nunca perdió su capacidad de amar.
“La mitzvá más preciada para mi padre era la plegaria. Siempre estaba dispuesto a ayudar a completar un minián y sentía la responsabilidad de ayudar a otras personas a conectarse con Di-s. Su voz era tan poderosa que, al escucharlo, sentíamos que sus plegarias ascendían directamente al Cielo.
“De hecho, cuando ya estaba muy enfermo de cáncer, con casi 82 años, pidió que lo llevaran en silla de ruedas hasta la sinagoga del primer piso para poder participar de las plegarias. Nunca olvidó aquel momento dentro de la cámara de gas en el que recitó el Shemá, la afirmación de la unidad de Di-s que se suponía que sería la última plegaria de su vida”.
La historia de Jaia
Jaia comparte otro extraordinario capítulo de su historia:
“Durante los últimos 16 años, cada Shabat mis amigas y yo hemos asistido a los servicios de Jabad de Summerlin, en Las Vegas. Amo esta comunidad y allí he formado muchas amistades maravillosas. Hace catorce años, en Sheminí Atzeret, fui a Jabad para recitar Izkor por mi querido padre.
“El servicio estaba dirigido por un hombre yemenita llamado Ori, un visitante a quien nunca antes había visto en la Casa de Jabad. Después del servicio, les dije unas palabras en hebreo a mis amigas. Ori me escuchó y me preguntó cómo era que hablaba hebreo. Le expliqué que era israelí y que había crecido en Brooklyn.
“Le conté la increíble historia de mi padre, uno de los 51 muchachos que lograron salir con vida de la cámara de gas en Auschwitz. Ori quedó fascinado con la historia de su supervivencia y me preguntó dónde había vivido en Israel. Cuando se lo dije, me contó que él había vivido a apenas diez minutos de mi moshav. Más tarde descubrimos que, antes de que mis padres se casaran, mi padre había trabajado para David, el padre de Ori.
“Al año siguiente, en Rosh Jodesh Elul, el rabino Shanowitz nos casó en la misma Casa de Jabad donde nos habíamos conocido. Hemos compartido trece hermosos años juntos y seguimos sintiendo que, de alguna manera, nuestros padres fueron quienes hicieron nuestro shiduj”.
“Nuestro padre supo aprovechar aquella única oportunidad que recibió para vivir”, continúa Jaia. “Nos dejó un legado de sonrisas, optimismo, propósito, bondad, conexión con Di-s y amor incondicional hacia las personas que formaban parte de su vida”.
Que la memoria de Menajem Mendel ben Iosef Leib sea una bendición y que su alma tenga una aliá.
Me conmovió en gran Manera la Historia del Señor Honorable Menajem Mendel . Tan joven y sufrir la desastrosa historia familiar que marcaría su vida por siempre . Tantos Judios q pasaron por el mismo Proceso !! HaShem Tenga Su Alma en un Lugar Hermoso y Vincule Su Alma en el Ciclo de la Vida !! 💖💙🤍💙🤍💖