Nimrod, bisnieto de Noaj, fue un poderoso rey que vivió en la época posterior al Gran Diluvio. Era conocido como un formidable cazador y uno de los primeros reyes de la historia. En la literatura midráshica se lo identifica como el impulsor del desafortunado proyecto de construir la gran Torre de Babel, como el enemigo de Abraham —a quien intentó matar en varias ocasiones— y como uno de los monarcas de la alianza de cuatro reyes que conquistó extensas regiones de la Media Luna Fértil.

Nimrod en la Torá

A pesar de la importancia de Nimrod, la Torá dedica apenas tres versículos a toda su trayectoria.1 De ellos podemos aprender lo siguiente:

  • Su linaje: Su padre era Kush, el hijo mayor de Jam, hijo de Noaj. Esto significa que tanto su abuelo como su bisabuelo habían sobrevivido al Gran Diluvio.
  • Su extraordinaria fuerza: Llegó a ser un hombre y un cazador tan poderoso que sus habilidades legendarias se convirtieron en un punto de referencia para los demás. El detalle de la caza es significativo, ya que a la humanidad se le había permitido cazar y comer carne solamente después del Diluvio.2
  • Su reino: Se convirtió en gobernante. De hecho, es la primera persona que la Torá describe como poseedora de un reino. Este comenzó con cuatro grandes ciudades: Babel, Erej, Acad y Calné, situadas en la tierra de Shinar, al sur de Mesopotamia. Curiosamente, o quizás no tanto, esa es la misma región a la que emigraron los descendientes de Noaj y donde construyeron la gran torre.

Hasta aquí tenemos a un poderoso rey cazador que gobernaba las grandes ciudades de Mesopotamia, posiblemente el primer rey de la historia. Pero esta no es toda la historia.

Nimrod, el rey rebelde

Cuando recurrimos a la literatura midráshica, descubrimos una personalidad diferente y una trayectoria mucho más oscura. El Midrash revela que sus ambiciones imperialistas no eran tan inocentes.

Su nombre, Nimrod, proviene de la raíz hebrea M-R-D, que significa “rebelarse”. Nimrod fue el rebelde por excelencia contra Di-s.3

Nimrod fue el rebelde por excelencia contra Di-s.

Su trayectoria comenzó cuando, varias generaciones después del Gran Diluvio, tuvo lugar una migración masiva.4 Numerosas naciones y tribus buscaban tierras capaces de sostener a una población numerosa. Encontraron las fértiles llanuras de Mesopotamia y se establecieron allí.

Nimrod se destacaba entre todos por su extraordinaria fuerza. Según algunas opiniones, esta provenía de las vestimentas que Di-s había entregado a Adam y Javá después del episodio del Árbol del Conocimiento. Aquellas prendas, que poseían cualidades especiales, habían pasado de generación en generación hasta llegar a manos de Nimrod.

Las vestimentas le otorgaban dominio sobre los animales. Esta capacidad sobrenatural impresionó tanto a la población que decidieron coronarlo rey.5

Una vez convertido en gobernante de numerosas tribus y naciones asentadas en una extensa llanura fértil, Nimrod impulsó el proyecto de construir la Torre de Babel.

Su intención era ascender al cielo y, de esa manera, superar el poder de Di-s, que él creía limitado al dominio del agua. Consiguió arrastrar a toda una generación a rebelarse contra Di-s.6

Según un Midrash, Abraham pasó junto a aquella monumental construcción y, al comprender las intenciones de sus constructores, los maldijo.7

El desenlace de la historia es bien conocido: Di-s decidió poner fin a su arrogancia haciendo que perdieran la capacidad de comprenderse entre sí. Los dividió en setenta naciones y tribus, cada una con su propio idioma.

Como ya no podían comunicarse normalmente, abandonaron el proyecto y las distintas naciones se dispersaron por el mundo.

Sin embargo, aquella no fue la primera vez que Abraham y Nimrod se enfrentaron. Tampoco sería la última.

El enfrentamiento entre Nimrod y Abraham

El Midrash Hagadol recoge una tradición según la cual, en los primeros años de su reinado, Nimrod se había proclamado una divinidad y obligaba a sus súbditos a adorarlo.8

En aquella época, los astrólogos de su corte le anunciaron que había nacido un niño que amenazaría su reino y ejercería una profunda influencia sobre el mundo entero.

Nimrod intentó obligar a Teraj, el padre del recién nacido, a entregarle al bebé para que fuera ejecutado. Pero Teraj reaccionó rápidamente y sustituyó a Abraham por el hijo recién nacido de una sirvienta, salvando así la vida del pequeño Abraham.

Años más tarde, cuando Abraham comenzó a expresar públicamente su rechazo a la idolatría de su época, Nimrod comprendió que, en realidad, no había eliminado la amenaza anunciada por sus astrólogos.

Entonces encarceló a Abraham y, después de un largo período, ordenó que fuera ejecutado en una hoguera.

Milagrosamente, las llamas no le hicieron ningún daño y Abraham salió completamente ileso.

Milagrosamente, las llamas no le hicieron ningún daño y Abraham salió completamente ileso.

Nimrod, el conquistador

La influencia de Nimrod disminuyó considerablemente después de la dispersión de los pueblos, pero sus ambiciones imperialistas no desaparecieron.

Según el Midrash, Nimrod es el mismo personaje bíblico conocido como Amrafel, que aparece en la célebre guerra entre los cuatro reyes y los cinco reyes.

Recibió el nombre de Amrafel después de ordenar que Abraham fuera arrojado al fuego, ya que ese nombre se relaciona con las palabras hebreas amar pol, que significan “[Nimrod] dijo que arrojaran [a Abraham al fuego]”.

Bajo el nombre de Amrafel,9 estableció alianzas estratégicas con varios reyes de la región y emprendió una campaña imperial encabezada por Kedarlaomer, rey de Elam, territorio situado en el actual suroeste de Irán.

Lograron conquistar una región de gran riqueza agrícola situada en el extremo opuesto de la Media Luna Fértil, alrededor de lo que hoy conocemos como el Mar Muerto, que en aquella época era una zona fértil.10

Las principales ciudades de aquellos cinco pequeños reinos eran las célebres Sedom y Amorá, fundadas después de la dispersión de los pueblos.

Durante doce años, los reyes conquistadores cobraron tributos. Luego siguieron trece años de rebelión.11

Finalmente, los cuatro reyes reunieron sus ejércitos y marcharon hacia la región del Mar Muerto.

Obtuvieron una victoria decisiva sobre los cinco reyes locales, obligándolos a retirarse. Muchos de los que lograron escapar de la captura cayeron en pozos de arcilla, mientras que otros huyeron hacia las montañas cercanas.

Entre los prisioneros se encontraba Lot, sobrino de Abraham y habitante de Sedom.

Abraham derrota a Nimrod, también conocido como Amrafel

Cuando Abraham recibió la noticia de la derrota de los reyes locales y de la captura de Lot, actuó de inmediato y armó a sus hombres para salir al combate.

Según algunas opiniones, solamente llevó consigo a su servidor más fiel, Eliezer, y ambos se enfrentaron por sí solos a aquel formidable ejército.12

Milagrosamente, Abraham y Eliezer persiguieron a sus enemigos hasta Siria y devolvieron las tierras a sus gobernantes originales.

Sin embargo, todavía no había llegado el final de Nimrod. Logró escapar y continuar con vida, recordando una vez más la profecía que anunciaba que su reino caería a manos de aquel niño al que no había conseguido matar.

Muchos años después, una nueva generación de la familia de Abraham terminó cumpliendo aquella profecía anunciada siglos atrás.

Esav, nieto de Abraham, era un extraordinario cazador, tal como lo había sido Nimrod tantos años antes.

Esav había oído hablar de las vestimentas que Nimrod poseía y que le otorgaban poder sobre los animales. Deseaba tenerlas para sí mismo.

Finalmente encontró a Nimrod, lo mató y se apoderó de aquellas prendas.13

Así terminó la larga trayectoria de Nimrod, que había comenzado al menos 175 años antes.14

¿Qué podemos aprender de Nimrod?

En última instancia, los Sabios describen la conducta de Nimrod como la de alguien que “reconoce a su Creador y, aun así, tiene la intención de rebelarse contra Él”.15

Esta actitud, en la que una persona es consciente de la presencia de Di-s y reconoce el valor de esa conciencia divina, pero aun así decide rechazarla deliberadamente, es considerada una forma de rebeldía irredimible.16

Una de las enseñanzas que podemos extraer de esta historia surge de la manera en que Abraham enfrentó la arrogancia de Nimrod.

Cuando Abraham descubrió a Di-s, comenzó a difundir ese conocimiento por el mundo. No permitió que el ambiente idólatra que lo rodeaba lo detuviera, ni que los peligros a los que se exponía lo hicieran abandonar su misión.

Por sus esfuerzos pasó muchos años en prisión, pero tampoco eso logró desanimarlo.

Incluso después de ser arrojado a una hoguera y sobrevivir únicamente gracias a un milagro, continuó con su labor de difundir el conocimiento de Di-s por el mundo.

Abraham no permitió que la oposición ni los peligros lo apartaran de su misión de difundir el conocimiento de Di-s.

La respuesta correcta frente a la tiranía y la resistencia a la difusión del bien y de la verdad no siempre consiste en enfrentarse directamente al adversario y luchar contra él. A veces, la mejor respuesta es no dejarse intimidar por los obstáculos y seguir adelante con determinación.17

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