Para toda Mitzvá entre el hombre y D-os, que esté establecida por la Torá o por nuestros Sabios, estamos obligados a recitar una bendición - una beraja - de acción de gracias y alabar a D-os por habernos santificado y ordenado cumplirla. Los Sabios encontraron respaldo en las Escrituras para esta obligación, pero parecería que la razón humana dicta que se recite una bendición antes de recibir beneficios en este mundo.

Cuando una persona come fruta, bebe agua o huele una fragancia agradable, recita una bendición por los placeres de una existencia transitoria. ¡Cuánto más obligado está entonces de recitar una bendición sobre mitzvot que le aseguran vida tanto en este mundo como en el Mundo por Venir!

La construcción de la frase que los Sabios establecen para estas bendiciones es la siguiente: Bendito seas Tú, D-os nuestro Señor, Rey del mundo, Que nos ha santificado con Sus mitzvot. Observe que la bendición se inicia en segunda persona [Tú] y luego continúa en la tercera persona [Sus] - ya que cuando una persona empieza a recitar una beraja, experimenta la benevolencia de D-os directamente. Dondequiera que mire, siente a D-os cerca suyo y por lo tanto Lo alaba. 

Pero cuando empieza a ofrecer su alabanza, teme y se pregunta cómo tuvo la audacia de siquiera estar de pie ante el Rey de todos los reyes, el Santo, bendito sea, y menos referirse a Él en segunda persona. Así, el final de su beraja es en cierta forma una excusa - Quien nos ha ordenado con Sus mitzvot y nos ha ordenado... , como diciendo, aunque soy demasiado pequeño para hablar, no puedo abstenerme de bendecirlo por lo que Él ha hejo por mí.

En cuanto a la mitzvá de hacer sonar el shofar, dos bendiciones son recitadas - la primera hace referencia a la mitzvá y la segunda, Shehejeianu - la beraja recitada con mitzvot que deben cumplirse a intervalos en vez de constantemente.

La mitzvá de escuchar el shofar tocado debe ser cumplida por todo individuo y no depende de que haya una congregación presente - es decir, uno debe recitar las berajos y escujar el shofar, rece uno o no con una congregación. Sin embargo, es recomendable mejorar la mitzvá escujándolo entre una multitud, ya que al tocar el shofar, proclamamos la soberanía de D-os, aceptamos Su dominio, y reconocemos que Él juzga a todo el mundo, como el verso (Mishlei 14:28) indica: La gloria del Rey es manifestada en la presencia de multitudes. Por lo tanto, la gente se reúne en las sinagogas y una persona cumple la mitzvá en representación de todos los reunidos. El que toca el shofar también recita las berajos y todos los que escujan deben tener la intención consciente de cumplir su obligación. Se considera que tanto la persona que toca el shofar como la que lo oye ha cumplido la mitzvá, siempre y cuando el primero tenga la intención de cumplir la obligación del segundo, y que el segundo haya tenido la intención de que su obligación sea cumplida. Observe que el que oye debe responder Amen a la bendición del que toca el shofar; sin embargo, aunque no respondiese Amen, ha cumplido de todas maneras la obligación.

El principio es que se considera que uno que recita Amen a la bendición recitada por otro y ha tenido la intención consciente de ser incluido por el otro, ha recitado la bendición él mismo, y esto se aplica a todas las bendiciones. En la mayoría de los casos, sin embargo, es preferible que uno recite la bendición uno mismo y cumpla la mitzvá uno mismo. En el caso del toque del shofar, por otra parte, los Sabios dictaminaron que óptimamente una persona debe recitar las bendiciones y cumplir la mitzvá en representación de toda la congregación, porque hemos visto que La gloria del Rey es manifestada en la presencia de multitudes. Además, cuando el shofar es hejo sonar en presencia de una congregación, todo el orden de maljuiot, zijronot y shofarot es hejo sonar [esto se explicará en las páginas siguientes], pero cuando una persona suena el shofar no.

Uno no puede hablar desde el momento en que las bendiciones son recitadas hasta el final del toque del shofar a fin de no interrumpir el cumplimiento de la mitzvá. Sin embargo, el que lo hizo no necesita recitar las bendiciones de nuevo.

Las mujeres no tienen la obligación del shofar, ya que está en la categoría de las mitzvot positivas que dependen de cierto momento específico; sin embargo, las mujeres tradicionalmente han asumido la obligación de escujar el shofar cuando es hejo sonar.

En el caso de una mujer que no vaya a la sinagoga pero escuje el toque del shofar en su hogar tocado por un hombre que ya ha cumplido la mitzvá, de conformidad con la costumbre azquenita, ella recita la bendición sobre el shofar, y de acuerdo con la costumbre sefardita, no lo hace.

En caso de que uno esté enfermo y por lo tanto le sea tocado el shofar en su hogar, si la persona que toca el shofar ya lo ha escujado sonar más temprano, es preferible que la persona enferma sea la que recite las bendiciones.