Había un jasid, Biniomin Klotzker, que comerciaba con maderas. Una vez, al fin del día, hizo sus cuentas y en la columna de los totales escribió: "No hay nada más que Él".

Cuando le preguntaron: — ¿qué estás haciendo, meditando en medio de los negocios?, —él explicó: —Si puedo pensar en los negocios en medio de la meditación, puedo meditar en medio de los negocios.