Había una época en que las personas no tenían una carrera. No vivían en procura de adquirir bienes materiales.

Trabajaban hasta ganar lo suficiente para alimentar a la familia ese día y ahorrar algo para Shabat. Hoy somos esclavos de las propiedades, los automóviles y los aparatos que debemos adquirir.

Rabí Shalom Ber de Lubavitch tenía un jasid que fabricaba botas. Viendo que este jasid se había obsesionado con su negocio, le comentó: —He visto pies puestos en botas, pero una cabeza metida en las botas... ¡nunca antes lo había visto!

Cuando tener alfombras de pared a pared se hizo moda en los años cincuenta y toda la gente pedía préstamos en los bancos para tenerlas, el Rebe repitió este episodio y concluyó:

"Al menos las botas están por encima del suelo. Pero... ¡cabezas en alfombras...!".