El profeta Eliahu (Elías) reprendió al pueblo: — ¿Hasta cuándo van a andar por ambos lados de la cerca? —les preguntó.

— ¡Decídanse!, aceptan la idolatría del Baal o al Único, D-os Viviente!

Eliahu no pensó: "¡Hey! ¡Un momentito! ¿Qué pasaría si optan por la primera alternativa? ¿Acaso no sería por mi culpa?"

No, no pensó así. Conocía muy bien a su pueblo. Sabía perfectamente que si se encontraba "entre la espada y la pared", si recibía un ultimátum y debía elegir uno u otro, tomaría la decisión correcta.

¿Entonces por qué nos aferramos a lo erróneo en la vida? Porque nos engañamos pensando que podemos tenerlo todo. Toda la luz y toda la tiniebla en un mismo envase.

No es así.