Cuando Ieshaiá (Isaías) informó al Rey Jizkiá, que moriría por decreto divino, el rey le respondió: —Tengo una tradición de mi antepasado, el rey David: "Aún cuando la espada roce tu cuello, no te abstengas de pedir piedad al Eterno".

Hay esperanza y hay confianza en D-os, Y son dos actitudes diferentes. Esperanza es cuando hay algo de qué aferrarse, el brillo de una posibilidad. El hombre que está ahogándose se aferra de cualquier paja para salvarse.

Confianza en D-os es aún cuando no hay esperanza. El decreto está sellado. La espada desenvainada sobre el cuello. De acuerdo con las leyes naturales, no hay escapatoria. Pero Aquél que dirige el show no está obligado a seguir el libreto.