Entre los judíos ashkenazíes existe la costumbre de no comer nueces en Rosh Hashaná. Esta costumbre se basa en varias razones que han sido propuestas por diferentes autoridades rabínicas, y cada una de estas razones puede influir en qué tipos de nueces se deben evitar y cuándo.

Rezar como corresponde

Una razón es que las nueces suelen aumentar la saliva y la flema, lo que dificulta la tefilá. Como en Rosh Hashaná rezamos mucho más y es un día en el que cuidamos especialmente pronunciar las palabras con claridad, evitamos comer nueces.1

Alejarnos del pecado

Otra explicación, más mística, es que el valor numérico (guematria) de la palabra hebrea “nuez”, אגוז (egoz), es 17. Diecisiete es también el valor numérico de la palabra hebrea para “pecado”, חט (jet), no como se escribe formalmente sino como se pronuncia. En Rosh Hashaná nos mantenemos lejos de cualquier cosa que recuerde al pecado, incluidas las nueces.2

En Rosh Hashaná, el día en que el ser humano fue creado y finalmente pecó al comer del fruto prohibido, somos especialmente cuidadosos: comemos alimentos simbólicos con buenas alusiones y evitamos los que tienen connotaciones negativas.3

Más razones

Aunque las dos anteriores son las explicaciones clásicas, hay otras más.

Algunos explican que cuando se plantan nogales, no conviene cubrir sus raíces porque les hace mal; de forma similar, en general no deberíamos “cubrir” nuestros pecados. Sin embargo, en el propio Rosh Hashaná específicamente “cubrimos” nuestros pecados (no recitamos confesión, etc.); por eso se evita comer nueces ese día.4

Además, hay quienes señalan que la nuez nos recuerda nuestra situación en el exilio: así como una nuez no se ensucia al rodar por la tierra gracias a su cáscara dura, también en el exilio nuestra parte externa puede ensuciarse, pero por dentro el alma permanece pura. Como las nueces recuerdan el exilio (algo negativo), se evita comerlas en Rosh Hashaná.5

¿Qué cuenta como “nuez”? ¿Y hasta cuándo?

El Ramá (Rabí Moshé Isserles), en sus glosas al Shulján Aruj, escribe que la costumbre es no comer egozim, que suele traducirse como “nueces”. Rabí Shneur Zalman de Liadí, en su Shulján Aruj HaRav, agrega que la costumbre también es no comer luzim, a las que define como egozim pequeñas (comúnmente, “avellanas”).

El Ramá cita como razón principal la idea de que egoz equivale a jet; mientras que Rabí Shneur Zalman, en su Shulján Aruj HaRav, solo menciona el motivo de que aumenta la saliva y la flema, dando a entender que ese es el motivo principal.

Los comentaristas aclaran: si la razón es la guematria de egoz = jet, entonces la costumbre abarcaría solo egozim (nueces). Pero si el motivo es no aumentar saliva y flema, no se limitaría a egozim, sino que incluiría también otros frutos secos (y alimentos “tipo nuez” como el maní6) .7

Por otro lado, hay quienes evitan las nueces hasta Sukot o incluso hasta Simjat Torá. Esa costumbre se basa en egoz = jet. (Como el juicio no queda completamente “firmado y sellado” hasta el final de Sukot, evitan estos alimentos hasta entonces.) Según este enfoque, la costumbre aplicaría solo a egozim.

Algunos son flexibles (según ambos motivos) con nueces horneadas dentro de una torta, cuando ya no se distinguen claramente; otros también lo evitan en Rosh Hashaná.8

¡Pero… egoz también equivale a tov (“bien”)?

Antes de terminar, hay una pregunta obvia.

Si sabes un poco de hebreo, notaste que אגוז (egoz, “nuez”) también equivale numéricamente a טוב (tov, “bien”), ambos 17. Entonces, ¿por qué relacionamos las nueces con jet (“pecado”) y las evitamos, en lugar de decir que aluden a tov y comerlas como otros alimentos simbólicos?

Curiosamente, la respuesta aparece en una nota insertada en muchas ediciones del comentario de Rashi sobre Isaías.9 El autor cuenta que hizo esta misma pregunta a varios sabios y respondió basándose en Bereshit/Génesis 2:17: “Del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él, morirás”. El Zohar enseña que debemos evitar incluso el bien mezclado con mal. Por eso, aunque egoz equivale a tov (“bien”), también equivale a jet (“pecado”): tiene una mezcla de bien y mal, y en Rosh Hashaná intentamos alejarnos incluso del bien que está mezclado con algo negativo.

A todo esto, el Ramá, citando al Maharil (quien es la fuente del motivo de no comer nueces en Rosh Hashaná), escribe que en Iom Kipur era costumbre dar nueces a los niños para jugar.10

Los comentaristas lo concilian así: Iom Kipur es un día de expiación y perdón (a diferencia de Rosh Hashaná, más ligado al juicio). Es un día en que Di-s transforma —con la teshuvá adecuada— nuestros pecados en méritos. Por eso, ese día, el jet (“pecado”) de egoz se “convierte” en tov (“bien”), ¡y egoz queda solo como tov! De ahí la costumbre de dar nueces a los niños en Iom Kipur.11

Que todos nuestros pecados se transformen en bien puro, y que seamos inscriptos en el Libro de la Vida para un año bueno, dulce, con salud y alegría.