Bamidbar
Esta semana comenzamos con la Lectura del cuarto libro de la Torá, Bamidbar, que literalmente quiere decir "en el desierto".
Esta lectura se hace casi siempre antes de la festividad de Shavuot, o en la misma semana de Shavuot. En esta festividad, que comienza el martes por la noche, festejamos la entrega de la Torá, que justamente fue entregada en el desierto. La famosa pregunta es ¿Por qué Di-s eligió justamente el desierto para entregar la Torá? ¿Por qué no entrego la Tora en una gran ciudad o mejor aun en Jerusalem?
El mensaje es claro, si hubiese sido entregada en Jerusalem, pensaríamos que solo se aplica para un momento y situación específica, pero si nos vemos exiliados o en una situación de emergencia la Torá no tendría vigencia. Qué lugar más inhóspito que el mismo desierto, para dejar en claro que bajo cualquier situación y circunstancia debemos seguir el mensaje y el legado de la Torá con todo el esfuerzo que eso requiera.
Esperemos poder tomar la energía de esta lección para superar todos los obstáculos que se nos presenten en nuestro lazo con el judaísmo.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
En el Desierto del Sinaí, Di-s manda a realizar un censo de las doce tribus de Israel. Moshe cuenta 603.550 hombres de entre 20 y 60 años...
Si la Torá hubiera sido dada en una zona poblada, esto implicaría que de alguna manera está ligada a ese vecindario, que pertenece exclusivamente a la gente de ese lugar
La Torá cuenta a Israel hasta el último hombre, porque cada uno, insignificante como pueda parecer, es invaluable.
Cuando me miro no veo ninguna buena razón para estar feliz. Por el contrario, tengo muchas razones para sentirme miserable. ¿Se supone que pueda encender la alegría a voluntad?
Confiar significa tener una paz mental completa sobre el asunto o la persona en la cual se confía. Es como el juego en que una persona se tira de espaldas esperando que la otra la reciba.
En Shavuot festejamos la entrega de la Tora. Encuentra aquí toda la información, costumbres, y tradiciones de Shavuot
Jag Hashavuot es una de las Tres Peregrinaciones en las que, conforme al Mandato Bíblico, la población total de Israel debía peregrinar a Jerusalem, durante la época en que el Beit Hamikdash —Gran Templo de Jerusalem— existía. Las otras dos oportunidades en que así debían hacerlo, eran Pesaj y Sucot.