Estimados lectores:

Una de las escenas más impactantes del relato bíblico de esta semana es la del brujo Bilam, quien fue convocado para maldecir al pueblo de Israel y, sin embargo, terminó pronunciando algunas de las bendiciones más profundas y poderosas que haya recibido nuestro pueblo, incluyendo una profecía sobre la futura redención.

Esto nos recuerda que, muchas veces, las bendiciones más grandes provienen de los lugares más inesperados. Incluso en medio del dolor o la adversidad, pueden surgir los mayores tesoros de la vida. Una persona que nunca enfrentó desafíos no sabrá cómo reaccionar ante el primer obstáculo. En cambio, quien ha superado dificultades descubre fuerzas internas que ni siquiera sabía que poseía.

El Jasidut nos enseña sobre dos tipos de luz divina que iluminan y nutren al mundo: Or Iashar (la luz directa) y Or Józer (la luz reflejada). La luz reflejada es, en realidad, más intensa que la luz directa, y por eso mismo no puede recibirse de forma abierta. Debe ser filtrada, disimulada, para que podamos asimilarla y beneficiarnos de ella.

Incluso el propio Mashíaj surge de un proceso de ocultamiento. Su antepasada Rut era una mujer conversa del pueblo de Moab,enemigo histórico de Israel, y entre sus ancestros se encontraba nada menos que Balak. Y, sin embargo, de allí brota la luz del redentor final.

Que podamos pedirle a Hashem que todos nuestros enemigos se transformen en aliados, que quienes buscan hacernos daño se conviertan en instrumentos de bien, y que toda oscuridad se transforme en luz. Que podamos ver muy pronto la redención, con el Mashíaj a la cabeza.

Rabino Eli Levy
¡Shabat Shalom!