Vaietzé
Esta semana leemos sobre el casamiento de nuestro patriarca Iaacov con las cuatro matriarcas, la Torá nos cuenta que él se quiso casar con la hermana menor, Rajel, que era la más linda y joven, pero por un engaño de su suegro se termino casando primero con la hermana mayor Lea y finalmente después de reclamar a su suegro se caso con Rajel. La Torá culmina contándonos, que Rajel fallece muy joven durante el alumbramiento del último hijo de Iaacov, Biniamin.
Escuche una vez una interesante enseñanza sobre el matrimonio de Iaacov, que nos sirve para todos los que estamos en pareja o pensando en formar una pareja.
En realidad todos nos casamos con Rajel y con Lea. Con Rajel, el amor es instantáneo, (apenas Iaacov la vio supo que sería su mujer) la parte física nos atrae, y las buenas virtudes nos complementan.
Pero cuando termina la boda descubrimos a Lea, con sus defectos e imperfecciones, nos impacta, ya que no era lo que esperábamos, queríamos a Rajel y terminamos con Lea, pero con esfuerzo superamos las diferencias, y poco a poco vamos solidificando esta relación (con cada hijo que tenia Lea iba progresivamente fortaleciendo su lazo con Iaacov).
Rajel fallece joven (la belleza y la perfección física dura muy poco), la mayoría de su vida Iaacov la compartió con Lea, e incluso fue enterrado junto a ella, por lo que lo acompaña en el mundo por venir.
Todos debemos saber apreciar a Lea y aprender a hacer de los defectos, virtudes.
¡Shabat Shalom!
Iaacov deja su lugar de nacimiento en Beer Sheva y viaja a Jaran. En el camino se encuentra con “el lugar” y duerme allí...
Esta Parshá nos relata en detalle los nacimientos de los hijos de Iaakov, cuyos nombres recibirían las Tribus de Israel. ¿Para qué era necesario el detalle, en la descripción que comienza desde el embarazo hasta el nacimiento? Quizás con la siguiente historia lo comprenderemos mejor:
Muchos grandes judíos fueron pastores, como Avraham, Itzjak, Iaacov, Moshe y el Rey David. Ellos eligieron ser pastores porque es una tarea pacífica con la cual podías pasar el tiempo estudiando Torá...
El rabino de este poblado, - que ya se había cansado de hablar que sólo "buen corazón" no es el suficiente - resolvió enseñarles una lección de una buena vez
Primero él escaló hasta la cuerda, dio algunos pasos, perdió el equilibrio y se cayó. Sin embargo sabía caerse, como un gato.
¿Qué le estará pasando? – se pregunta usted. Cuando llega más cerca, desvía los ojos. Finalmente, a sólo algunos pasos del sujeto, usted deja escapar una risa. "¿Cómo pude olvidarme? ¡Está hablando por el teléfono celular!"