Estimados lectores:

Este Shabat es conocido en el mundo judío como Shabat Teshuvá, el Shabat del retorno. Muchas veces asociamos la teshuvá con hacer un recuento de nuestros pecados, concentrarnos en todo lo malo que hicimos durante el año, lamentarnos por nuestros errores y sentirnos culpables por aquello que no hicimos bien. Pero la teshuvá es algo mucho más profundo.

Teshuvá significa retornar. Retornar a nuestra esencia, reconocer nuestro potencial, nuestra conexión con Hashem y la enorme fuerza que cada uno lleva dentro de sí. No se trata solamente de mirar hacia atrás y preguntarnos qué hicimos mal, sino principalmente de mirar hacia adelante y preguntarnos cuánto todavía podemos hacer. Hashem nos regaló un año más de vida, un año más de oportunidades y bendiciones. Aprovechar ese regalo significa intentar que nuestro tiempo tenga sentido y no dejarlo simplemente pasar.

Muchas veces vemos personas que atraviesan la vida intentando llenar un vacío que nunca termina de llenarse. Buscan constantemente una nueva satisfacción, algo que les dé sentido, pero poco después vuelven a sentir el mismo vacío. La teshuvá nos invita a volver a nuestra raíz y recordar que nuestra neshamá viene de Hashem y, por eso, posee una capacidad extraordinaria para generar bondad, transformar y dar. Quizás una de las preguntas más importantes de estos días no sea solamente “¿qué hice mal?”, sino “¿cuánto bien todavía puedo hacer?”.

Cada uno puede hacer su propia teshuvá mirando a su alrededor. ¿A quién puedo ayudar? ¿Qué puedo aportar a mi comunidad? ¿Cómo puedo mejorar la vida de mi familia, de mis hijos y de mis amigos? ¿Qué capacidades recibí que todavía no estoy utilizando plenamente? Estoy seguro de que, si buscamos sinceramente dentro de nosotros mismos, todos encontraremos una manera de aprovechar mejor esta enorme bendición que Hashem nos dio: nuestra propia vida.

Esta semana comparto también en el mailing un artículo escrito por mi esposa, con una reflexión sobre esta misma idea: aprovechar al máximo la vida que Hashem nos regala. Que podamos utilizar estos días entre Rosh Hashaná y Iom Kipur para retornar verdaderamente a nuestra esencia y descubrir todo lo que todavía tenemos para dar. Y que este año podamos llegar a Iom Kipur con el Beit Hamikdash reconstruido y volver a presenciar la avodá del Cohen Gadol, con la llegada del Mashíaj, muy pronto.

Shabat Shalom y Gmar Jatimá Tová,
Rabino Eli Levy