Lej Leja
Estimados Lectores:
¿Escucharon alguna vez la expresión del judío errante?
Por gran parte de nuestra historia fuimos forados a deambular de ciudad en ciudad, de país en país, en constante búsqueda de un refugio seguro. Incluso hoy en día nuestro pueblo sigue desperdigado por el mundo y en constante movimiento. (Siempre en los aeropuertos nos encontramos con otros judíos)
Nuestros viajes comenzaron en la Parashá de esta semana, con Abraham, que cumplió con lo que Di-s le ordenó “Ándate de tu país, de tu nación, de la casa de tu padre a la tierra que Yo te mostrare”
Hoy en día, la mayoría de los países nos permiten vivir libre y confortablemente. De todos modos seguimos siendo un pueblo errante ¿Por qué? Porque siempre estamos viendo la forma de avanzar , porque nunca estamos satisfechos con el presente, por que siempre el pasto es más verde del otro lado de la cerca.
Y esto es bueno.
Pero, un momento: Nuestros sabios en el Prikei avot dicen: ¿Quien es rico? El que esta feliz con lo que tiene. Esto es verdad, debemos ser felices, pero siempre aspirar a mejorar, a perfeccionar el cumplimiento de nuestras Miztvot, a hacer de esto mundo un mundo mejor, nunca debemos estar satisfechos con lo que ya hemos logrado, siempre debemos tratar de lograr más.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
Di-s habla con Avram, diciéndole "Vete de tu tierra, de tu lugar de nacimiento y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostrare...
El Rebe relató que cuando su padre recitaba la apertura de la porción, "Lej Leja Meaartzeja", dos lágrimas gigantescas rodaban por su santo rostro...
La circuncisión es el primer mandamiento dado por Di-s a Abraham, el primer judío, y es una parte central del judaísmo.
En primer lugar, pedía que al día siguiente se leyera la Torá del Sefer Milagroso y que el Rebe fuera llamado a bendecir, enrollar y vestir el sagrado Rollo. En segundo término, las plegarias deberían comenzar temprano en la mañana, con un grupo de ancianos, y entre los presentes debería haber un Cohen y un Leví. Y todo debía realizarse en secreto.
El Rebe de Lubavitch, que su mérito nos proteja, solía decir que hay muchas etapas en el cultivo de la tierra; hay que arar y fertilizar, sembrar, regar y desbrozar, y cosechar todo en el momento justo....
Cuál es la diferencia entre optar por dejar de hacer algo y renunciar a hacerlo. ¿Por qué creo que estuvo bien que haya decidido abandonar el esquí a los 45 años, mientras que considero que es terrible que mi cuñado, soltero, a esa misma edad, decida que es tiempo de dejar de buscar una esposa? ¿Por qué pienso que él tiene que seguir intentando superar lo que yo denomino como “miedo a la intimidad” mientras que yo me doy permiso para aceptar mi miedo a las alturas?
¿Cuál es el punto? ¿No es fútil enseñar la Torá a un embrión si va a olvidarla en breve?
