Pekudei
Nuestra mejor arma es la alegría
Estimados lectores:
Estamos en el mes de Adar, en este mes la obligación es aumentar en alegría.
Es un gran desafío este año con todas las noticias de la guerra en Israel y el aumento del antisemitismo en todo el mundo. Muchos dicen, no podremos festejar Purim este año como lo hacemos siempre, no podemos alegrarnos mientras hay judíos en cautiverio sufriendo torturas.
El 13 de Tishrei de 1973, luego de que los países vecinos a Israel atacaron en Iom Kipur y estaba en riesgo la existencia de Israel y la aniquilación de sus habitantes judíos, el Rebe dijo que ese año durante Sucot debía aumentarse más la alegría y hacer farbrenguen día y noche.
Muchos estaban sorprendidos por esta actitud, incluso los miembros de la delegación israelí en la ONU fueron para Simjat Torá y estaban sorprendidos la alegría que había, pero les dijeron que el Rebe había dicho que la alegría iba a ayudar a lograr el triunfo de Israel.
Esto mismo es aplicable hoy en día, si estamos tristes y cabizbajos en lugar de festejar le estamos dando el triunfo a nuestros enemigos, así como Haman el malvado nos quiso destruir y no lo logró.
Aumentemos la alegría que es nuestra mejor arma.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
Moshe hace un recuento del oro, plata y cobre donado por el pueblo para la construcción del Mishkán – Tabernáculo. Betzalel, Ahaliav y sus asistentes confeccionan las Ocho Vestimentas Sacerdotales ...
Todos tenemos diferentes niveles de habilidad, oportunidad y compromiso. Todos tenemos fortalezas y debilidades en cada una de estas áreas. En nuestra vida, construiremos y sostendremos el Santuario del Judaísmo de diferentes formas, todo dependerá de las circunstancias que podemos controlar y de aquellas que no podemos controlar...
Hay pocas experiencias en la vida tan poderosas y transformadoras como el amor. Y, sin embargo, hay pocas palabras tan difíciles de definir.
Estoy preocupada de que durante ese tiempo en que venga el Mashiaj, establezca un sistema fundamentalista judío. Se que se ha predicho que se requerirá obediencia de todos y la disciplina será dura para aquellos que no obedezcan. No veo a esa situación como una bella era mesiánica. La veo como una tortura.
Actualmente, cuando escucho la voz “religión” me encojo, se me revuelve el estómago, las manos me sudan, la garganta se me seca y en más de una ocasión pudiese hasta gemir.
Viajábamos en una pedregosa y complicada carretera, que parecía más del siglo 19 que de 1991. Había sido un largo camino desde Brooklyn, USA. De aquí proceden "mis raíces" mi pueblo ancestral, el shtetl de mi abuelo...