Estimados lectores:

Hoy damos comienzo al mes de Elul, el mes que nos prepara para Rosh Hashaná. Es un tiempo de balance y reflexión, y no es casual que justamente en este momento leamos la parashá Shoftim, donde la Torá nos habla de jueces, reyes, autoridades y líderes militares. La Torá establece pautas muy claras sobre quiénes deben ocupar esos lugares y qué cualidades deben tener, porque ninguna sociedad puede funcionar sin orden, límites y responsabilidad.

En cualquier negocio o empresa es necesario detenerse periódicamente y revisar los números: saber si estamos ganando o perdiendo, si estamos creciendo o retrocediendo y qué debemos corregir. Lo mismo sucede en nuestra vida. Elul es el momento de hacer nuestro balance personal y preguntarnos con sinceridad dónde estamos parados, qué hicimos durante el último año y hacia dónde queremos avanzar.

La parashá Shoftim agrega una dimensión fundamental a ese balance. Así como una sociedad necesita jueces y autoridades que establezcan límites y eviten que reine la anarquía, cada persona necesita convertirse en juez de sí misma. Necesitamos aprender a observar nuestros actos, poner límites a nuestros impulsos y decidir qué cosas queremos permitir que entren en nuestra vida y cuáles debemos frenar.

El jasidut nos enseña que nuestro objetivo no es simplemente reprimir nuestros impulsos, sino transformarlos y canalizar esa misma fuerza hacia la bondad y la luz. Pero esa transformación requiere avodá, trabajo personal. No sucede automáticamente. Necesitamos disciplina, constancia y la capacidad de evaluarnos con sinceridad.

Elul y Shoftim llegan juntos para enseñarnos que antes de comenzar un nuevo año debemos poner orden en nuestro propio mundo. Revisar nuestras cuentas, establecer nuestros límites y preguntarnos qué clase de persona queremos ser. El objetivo no es quedarnos atrapados en los errores del año que termina, sino utilizar ese balance para corregir el rumbo y comenzar un año nuevo siendo un poco mejores que el anterior.

Shabat Shalom,
Rabino Eli Levy