El hombre ve un árbol, y el árbol dice: —Aquí estoy, aquí estuve, y no soy nada más que una cosa que está aquí.

El hombre reflexiona y responde: - ¡No! ¡Te di un nombre! ¡Eres un árbol! Tienes hermosura y tienes alma. Te yergues hacia arriba diciendo: 'Existe algo más elevado, hay Alguien que me da vida y me da mi propio ser'.

Así prosigue el hombre, hasta poner de rodillas a toda la creación.

Sólo el hombre puede lograr lo que los ángeles no pueden.

Sólo el hombre puede descubrir lo espiritual dentro de lo material.