Cuando las poderosas aguas te cubran sofocando el alma, y la llama que arde por dentro...

Cuando torrentes de confusión te arrastren, cortando tu aferramiento a la vida...

Mira más profundo. Más allá del alma.

Pues la propia alma, y la llama que sustenta, están arraigados en un sereno Mundo Divino de Emanación, un mundo de quietud y sublime armonía.

Pero la turbulencia de este mundo está arraigada aún más allá, originándose en un Mundo de Confusión, de luz indómita y sin límites, anterior a la Ordenada Emanación de la existencia definida:

"Y el mundo era confusión y vacío, con oscuridad sobre la faz del abismo..."

Por lo tanto debes cavar más profundo que esas raíces, hasta encontrar las brasas ardientes de donde surgió la llama y la roca primordial de la que se originó la chispa. Más profundo, hasta alcanzar la esencia primordial del alma, más allá de la Emanación, más allá de la Luz, incluso más allá de la Luz ilimitada de la pre-creación. Donde no existe nada más que el Pensamiento seminal que inspiró todo lo que es, fue y será.

¿Y qué pensamiento es ése?

Es el pensamiento sobre ti, aquí y ahora, en tu lucha con el mundo, y el delicioso sabor de tu victoria.

Y siendo que en ese pensamiento no existe pasado ni futuro, allí —en ese pensamiento— ya has triunfado.

Ahora debes hacer que acontezca.