Ante cada dificultad, busca la chispa del bien y concéntrate en ella con toda tu fuerza. Si no puedes encontrar esa chispa, alégrate por estar ante algo maravilloso, más allá de tu comprensión.

Una vez descubierta y liberada, la chispa del bien puede crecer, superar su máscara de oscuridad y finalmente transformar por completo la oscuridad en luz.