El credo fundamental de muchas religiones es la sumisión a un poder superior. Por ejemplo, la palabra Islam literalmente significa “sumisión”. Sin embargo, este no es el caso de los hijos de Israel.

La palabra Israel significa “luchar”, como en el pasaje donde el ángel le transmite a Jacob, después de haber luchado con él toda la noche:1 Tu nombre ya no será Jacob, sino Israel, porque has luchado (‘sarita’, en hebreo) con seres divinos y humanos, y has prevalecido.

Al imponer tal nombre al pueblo judío, la intención de Di-s fue, en efecto, enseñar sobre la importancia del pensamiento crítico en vez de aceptar pasivamente a la autoridad. Esto puede haber contribuido al desarrollo de la propensión judía al desafío, una irreverencia heredada contra el dogma y una resistencia instintiva a la adherencia ciega.

Cuando Di-s le anuncia a Abraham la inminente destrucción de Sodoma y Gomorra, Abraham desafía a Di-s:2 ¿Es que destruirás al inocente junto con el culpable?... ¿Acaso el Juez de toda la tierra no hará justicia?

Del mismo modo, Moisés no estaba dispuesto a aceptar los decretos de Di-s sin cuestionarlos. Con humildad cuestiona a Di-s sobre el sufrimiento de sus hermanos en Egipto:3 ¿Por qué has hecho daño a esta nación? ¿Para qué me enviaste? Desde que vine al Faraón a hablarle en Tu Nombre, él ha endurecido su trato a esta nación, ¡y Tú, aún, no no los has liberado!

Posteriormente, a consecuencia del pecado del Becerro de Oro, dice Di-s a Moisés:4 Ahora, déjame, que Mi ira se encienda contra ellos y los destruya, y de ti haga (Yo) una gran nación. Pero Moisés nuevamente intercede ante Di-s en favor de ellos: Apártate de tu ardiente ira y renuncia a ese plan de castigar a Tu pueblo. Moisés va tan lejos como para poner su propio legado en primera línea de fuego, declarando audazmente: Ahora, si perdonas su pecado [pues bien], pero si no, bórrame del libro que Tú has escrito.

De hecho, expone el Talmud5 que Di-s felicita a Moisés por haber roto las Tablas (al descender del Monte Sinai). Lo que en apariencia sería un acto de sacrilegio, en verdad fue un acto de defensa a favor del pueblo, pues rompiendo las Tablas (uno de cuyos mandamientos es justamente la prohibición de culto pagano) Moisés eliminó toda posibilidad de que Di-s incriminase al Pueblo por el pecado de idolatría.

En contraste con tal sagrada jutzpá (desafío) de Moisés a Di-s en defensa de su pueblo, el Zóhar6 reprende a Noé por haber aceptado pasivamente el decreto divino contra la gente de su generación en vez de haber enfrentado a Di-s orando por el bienestar de ellos, tal como sí lo hicieron Abraham y Moisés. Según el Zóhar, Di-s le dijo: “¿Dónde has estado todo el tiempo que te he instruido consagrarte a la construcción del arca? ¿Por qué no suplicaste misericordia para los habitantes del mundo?”. De esto derivamos que el judaísmo presenta como modelos y héroes a aquellos que se rebelan contra la injusticia percibida, tanto sea humana como Divina.

Increíblemente, tal resistencia basada en principios brinda un gran placer a Di-s. Como señala el versículo en Isaías:7.

Del mismo modo, el Midrash relata8 que Di-s dice al pueblo judío: “Cuando gano, pierdo y cuando me ganan, gano”. Di-s pretende que Lo desafiemos y lo “responsabilicemos” de los valores que Él mismo nos ha encomendado defender.

Es más, el judaísmo ve la existencia del mal y el sufrimiento, la desigualdad y la injusticia no como características inevitables de la sociedad y la vida, sino como condiciones que tienen por objetivo que las afrontemos y transformemos. De hecho, a lo largo de toda la historia, ello es lo que el Pueblo Judío viene empeñándose en hacer.

Por citar al historiador Paul Johnson:

“Ciertamente, el mundo sin los judíos hubiera sido un lugar radicalmente diferente. Les debemos la idea de la igualdad ante la ley, tanto Divina como humana; de la santidad de la vida y la dignidad de la persona humana; de la conciencia individual y, por tanto, de la redención personal; de la conciencia colectiva y, por tanto, de la responsabilidad social; de la paz como ideal abstracto y el amor como fundamento de la justicia, y muchos otros elementos que constituyen el mobiliario moral básico de la mente humana actual. Sin los judíos, este mundo habría sido un lugar mucho más vacío”.9

Ése es el significado de ser israelita.

En las vívidas palabras de un célebre anuncio de Apple: “Este es un homenaje a los alocados. A los inadaptados. A los rebeldes. A los alborotadores. A las piezas esféricas en huecos cuadrados. A los que ven las cosas de forma diferente. A ellos, que no son seguidores de las reglas... Puedes citarlos, discrepar con ellos, glorificarlos o vilipendiarlos. Casi lo único que no puedes hacer es ignorarlos, porque son ellos los que cambian las cosas, son ellos los que hacen avanzar al género humano. Y aunque algunos los vean como alocados, nosotros los vemos como genios. Porque sólo quienes están suficientemente alocados como para pensar que pueden cambiar el mundo... son quienes lo cambian”.10

El Concepto

Di-s permite que exista dolor e injusticia en el mundo para que desafiemos semejante sufrimiento y seamos partícipes de su curación y rectificación.

Sucedió Una Vez

Como secuela del pecado del Becerro de Oro, cuenta la Torá11 que Di-s le dijo a Moisés: “Ahora, déjame en paz, para que Mi ira se encienda contra ellos y los destruya, y de ti haga una gran nación”.

Al respecto, el sabio talmúdico R. Avahu enseña: “Si el versículo no estuviera escrito de esta manera, sería imposible decir lo que estoy a punto de decir, en deferencia a Di-s. La expresión ‘Déjame en paz’, enseña que Moisés agarró al Santo, bendito es, como quien agarra a su semejante por su vestimenta diciéndole: ‘Amo del Universo, no te dejaré hasta que les perdones y absuelvas’.”

El Talmud concluye: “Afortunado es el discípulo cuyo maestro le concede [como Di-s le concedió a Moisés]”.

Dice R. Itzjak: “Ello nos enseña que el Santo, bendito es, dijo a Moisés: ‘Moisés, me has dado vida con tus palabras. [Estoy feliz de que, gracias a tus argumentos, perdonaré al pueblo judío]’.”12