En tu mundo, todo lo que existe es tu Creador y tú. En el mundo de tu prójimo, no existe más que su Creador y él. Su mundo es tan real como el tuyo.

En el mundo de una vaca, están sólo su Creador y ella. Lo mismo con un insecto, con una planta, aun con una piedra.

Cada asentamiento de conciencia constituye un mundo. Cada mundo es verdad.

Este conocimiento también es parte de tu mundo: Saber que en el mundo del otro eres simplemente un accesorio, un vehículo por medio del cual se conecta él.

Ahora ya sabes cómo entrar en su mundo.