Cierta vez, un distinguido Rabí se quejó ante el Tzémaj Tzédek (el tercer Rebe de Lubavitch) de que nadie tomaba en cuenta sus opiniones y que sus colegas lo pisoteaban.

El Tzémaj Tzédek le respondió: "¿Quién te dijo que te extiendas tanto alrededor tuyo como para que donde quiera que alguien pise, deba pisotearte a ti?".