Una de los más inolvidables discursos que escuché del Rebe fue cuando habló a los soldados israelíes mutilados, es decir los "Soldados Israelíes Especiales".
A cada persona se le brinda todo cuanto necesita para cumplir su misión en este mundo. Pero cada uno de nosotros tiene una misión diferente, y por lo tanto necesita de poderes específicos para llevarla a cabo. Con todo, ninguno de nosotros tiene una vida más fácil que el otro.
Por lo tanto, si ves un ser humano que parece ser deficiente o mutilado, sabe con toda certeza que esa persona tiene poderes compensatorios que otros no tienen. No lo llames "discapacitado", llámalo "especial".
…
Un soldado israelí perdió sus dos piernas cuando una mina explotó bajo su jeep.
Su madre llegó al hospital y comenzó a llorar.
Su padre se mantuvo sentado, en silencio.
Líderes y generales fueron a visitarlo y expusieron sus discursos, proclamándolo héroe y hombre de quien enorgullecerse.
No hubo condolencias. La gente todavía lo esquivaba en la calle.
El Rebe le estrechó la mano y mirándolo fijamente a los ojos le dijo. — ¡Gracias!
Ese "gracias" aún está sustentándolo.
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