A un rabino y erudito en Talmud que había solicitado al Rebe una bendición para gozar de paz interior y así poder dedicarse con mayor empeño a sus estudios, el Rebe le respondió:

¡Paz interior...! ¡Paz interior! ¡El mundo se está quemando...!, los niños andan por las calles ignorantes de todo cuanto se les debe enseñar!, ¿y en lo único que puedes pensar es en tu propia paz interior!?