Nasó
Diluyendo el nombre de Hashem
En la Parasha de la semana tenemos el caso del marido celoso y la mujer que le da celos, es interesante que la Torá le presta atención a esta situación en la pareja y busca resolverlo de la mejor manera. En un pergamino se escribía un texto con el nombre de Di-s que después se diluía en agua que debía tomar la mujer, y esas aguas servían para limpiar su nombre en caso que ella era inocente.
El Talmud nos dice: “Veamos hasta que punto Di-s prioriza la paz matrimonial que esta dispuesto a permitir que su nombre se borre, con tal que la pareja encuentre la armonía”.
Imaginemos tomar una mezuzá, un tefilin o una Torá y sumergirla en agua mientras vamos viendo como las palabras escritas en tinta negra van perdiendo su forma, y el nombre de Hashem desaparece. A cualquier judío le erizaría la piel solo en pensarlo.
Pero en el caso de la Sotá hacemos esto tal cual con tal de recuperar la armonía en un matrimonio tambaleante. Si Di-s está dispuesto a sacrificar su honra por esta causa, cuanto más debemos hacerlo nosotros y aprender a dejar de lado nuestro ego, nuestra soberbia para mantener el Shalom Bait.
Shabat Shalom
Rabino Eli Levy
Completando la cuenta de los Hijos de Israel hecha en el Desierto del Sinaí, un total de 8.580 Levitas ...
Tras el fallecimiento de su madre, un señor angustiado, Charles Samuel Ramat, vino a ver al Rebe. Dejando su alma descubierta, le compartió: “Rebe, estoy teniendo una crisis de fe. Realmente no creo. Amo el judaísmo; amo muchos de los rituales, pero en realidad no son parte de mi vida”.
Es una pregunta muy sencilla a la que, hasta hace muy poco tiempo, no podía dar una respuesta: “¿quién sos? Durante años estaba orgulloso de ser quien era. No tenía problemas. Ganaba muy, pero muy bien..
El nazir, antes de que hace la promesa, es un adicto, y la adicción es una enfermedad que requiere tratamiento. Cuando estamos unidos por la adicción física, no podemos curar nuestras dolencias espirituales.
La parnasa (el sustento) que dependía exclusivamente del “sudor de la frente”. Es más, en los primeros capítulos del Génesis leemos la maldición del trabajo, en el paraíso idílico el hombre no se debía esforzar para nutrirse, tenía solo que comer de lo que había disponible en el jardín de Edén.
Un “simple” vaso de agua. ¿Es tan simple? ¿Pensaste alguna vez en lo que representa esa maravilla? ¿Cómo sería la vida —tu vida— sin acceso a ese vaso de agua? ¿De detuviste a pensar alguna vez en lo maravilloso que es la producción de agua potable en el mundo y la perfección del ciclo de agua que se manifiesta cada vez que llueva y cada vez que perforás la tierra para llegar —a solo decenas de metros— a agua cristalina?