Behaaloteja
Trayendo luz a un mundo cada vez más oscuro
Estimados lectores:
Mientras escribo estas líneas desde Israel, ya ha comenzado el ataque contra Irán. En momentos como este, renovamos con más fuerza que nunca nuestra convicción en las palabras de la Torá: "Los ojos de Hashem están sobre la tierra de Israel desde el comienzo del año hasta su final" (Devarim 11:12).
Esta semana fuimos testigos del emotivo encuentro entre el presidente argentino, Javier Milei, y el primer ministro de Israel, Biniamín Netanyahu. En la ocasión, Milei le obsequió un cuadro que retrata uno de los encuentros históricos entre Netanyahu y el Rebe de Lubavitch.
“El Rebe me dijo que debía mantener encendida la llama de la verdad e iluminar al mundo, incluso desde la ONU, que es un lugar de mentiras”, le compartió Netanyahu a Milei.
Curiosamente —o quizás providencialmente— en la parashá de esta semana leemos que el alma del ser humano es comparada con una vela. Una persona que se dedica a transmitir luz puede generar un impacto inmenso, incluso a escala global.
El Rebe nos enseñó que, para traer la redención y la llegada del Mashíaj, debemos multiplicar los actos de bondad y compasión. Cada acción cuenta. Sumemos buenas acciones que acerquen la paz verdadera y eterna al mundo, de una vez y para siempre.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
Cuando se le informó que su hijo estaba en grave peligro el rebe, simplemente indicó con la mano que continuaran con la celebración.
La menorá tuvo que hacerse de un solo bloque de oro: sin soldaduras, sin tornillos y sin bisagras.
Cuando reflexionamos sobre la pérdida de un ser querido y la forma en que su alma regresó a su Fuente, nos volvemos más receptivos a las necesidades de nuestra propia alma y a desarrollar nuestra relación con Di-s, mientras aún tenemos tiempo para hacerlo en este mundo.
La idea del judaísmo de ayudar a los demás es ponerlos sobre sus pies, no sobre tus hombros.
Soy tan débil, que necesito toda una serie de mecanismos de apoyo para sostenerme y poder seguir adelante en la vida. Necesito comida. Me avergüenza el admitir que soy totalmente dependiente del comer.
La fama y la fortuna no tienen nada de malo -como tampoco las galletitas son algo negativo- siempre que no busques en ellas la manera de satisfacer la necesidad que puedes sentir por otras cosas....
Mi cuerpo lleva las marcas de mis lesiones, y tengo un dolor que nunca se va. Estos dolores y cicatrices son los que me hacen cada día más fuerte.