Estimados Lectores:

Este domingo por la noche conmemoramos el aniversario de fallecimiento del Rebe anterior y en la misma fecha la asunción en el liderazgo de Jabad del Rebe de bendita memoria.

No es casual que el Rebe haya elegido el día del fallecimiento de su suegro y mentor para tomar las riendas del movimiento en una época tan dura como eran los años posteriores al Holocausto. El judaísmo y la práctica judía estaban muy golpeados, existía temor a identificarse como judío en forma pública y a practicar la religión con orgullo.

Mucha gente elegía cambiar su apellido por uno menos “judío”, algunos no mencionaban su religión en el lugar de trabajo o en la universidad, incluso aquellos practicantes eran muy discretos.

El desafío que el Rebe se planteo del primer momento era devolver el orgullo de ser judío a cada judío, por más que en un principio haya oposición. Hoy podemos que después de 62 años la situación cambio radicalmente, en cualquier ciudad del mundo podemos ver gente caminando con kipa, con el atuendo jasidico, vemos a miles de personas convocarse en actos públicos de Januca, es común ver a intelectuales y profesionales participar de cursos de Talmud o mística judía.

El Rebe junto a sus seguidores fueron responsables en gran parte de esta transformación.

Pero las fuerzas las saco de su suegro y mentor. Al llegar a Estados Unidos por primera vez el Rebe anterior dijo “America no es diferente”, cuando muchos creían que el judaísmo tradicional estaba en vías de extinción , cuando muchos creían que en un mundo moderno las ancestrales tradiciones no tenían lugar, el tuvo una visión.

La Torá y sus enseñanzas son eternas y no dependen de una época o de un continente en particular, por eso ahora la posta está en nuestras manos y somos nosotros los responsables de demostrar “que no es diferente”.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy