Esta semana en la Torá leemos sobre los regalos de los líderes de las tribus durante la inauguración del Mishkán (santuario). En gran detalle la Torá nos cuenta las generosas donaciones que hicieron los nesiim.

Pero surge una gran pregunta:

A simple vista parece ser una repetición sin sentido, ya que los 12 líderes trajeron los mismos regalos, ¿Por qué era necesario detallar lo traído por cada uno? ¿No era suficiente con mencionar que todos los líderes trajeron estos regalos?

Como bien sabemos la Torá nunca escribe una letra de más, y en este caso hay 72 versículos que parecen superfluos.

La respuesta es que a pesar de que físicamente eran los mismos regalos, cada líder lo traía con otra intención, cada uno plasmaba en ese regalo parte de su personalidad y de la característica de la tribu.

Cuando una persona hace una buena acción aunque a simple vista sea idéntica a la de su compañero, debemos saber que cada uno plasma en sus Mitzvot la energía espiritual única y particular que Hashem nos dio, por ello cada mitzvá desde el hombre más simple al más encumbrado es importante ya que trae consigo la fuerza interior que llevamos dentro.

¡Shabat Shalom!

Rabino Eli Levy