Miketz - Janucá
Janucá - Hay que iluminar la calle
Estimados lectores:
En apenas unas horas comenzamos la festividad de Janucá.
La característica central de esta fiesta es traer luz al mundo, encender las velas de noche y en la calle, para transformar lo oscuro en luz, convertir la calle en un lugar que reciba la divinidad.
Este año vimos sin poder creerlo como creció el antisemitismo, desde todos los ámbitos y en lugares que era impensado, vimos fachadas de sinagogas profanadas, judíos golpeados en la calle, insultos en las redes sociales. La calle está oscura. Bien oscura.
Justamente por eso tomamos la lección de los macabeos que no tuvieron reparos en sacrificar sus vidas con tal de preservar las tradiciones del pueblo judío, cuando incluso la mayoría judía estaba del lado de los griegos adoptando su cultura y modos, los macabeos lucharon por la pureza del templo.
De ahí recibimos las fuerzas para iluminar al mundo, sabemos que las luces de Janucá son una declaración que Hashem está de nuestro lado y que no debemos temer a la oscuridad amenazante.
El Rebe de Jabad llevó esta idea a un nivel mayor, haciendo encendidos públicos en plazas y en lugares icónicos en todo el mundo, porque los judíos estamos orgullosos de nuestra tradición y legado y lo compartimos con todos. Después de siglos de encender las velas en sótanos tapiados para que no nos vean, en nuestra generación lo hacemos público y con la frente en alto.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
Jánuca, la “fiesta de las luminarias” dura ocho días, se celebra con el encendido nocturno de la menorá (agregando una llama cada noche), oraciones especiales, juegos y comidas fritas.
Cada niño que desea saber en qué noche de Janucá nos encontramos, simplemente cuenta las velas que están ardiendo en la Menorá (candelabro de 8 velas)
La prisión de Iosef termina cuando el Faraón sueña con siete vacas gordas que son tragadas por siete vacas flacas, y con siete espigas gordas tragadas por siete espigas delgadas..
Hay una situación que se ha repetido muchas veces en la historia del pueblo judío: el poder dominante no judío le otorga a un judío sabio el puesto de consejero.
En nuestros sueños, los opuestos no se atraen sino que encajan el uno con el otro. El Talmud afirma que el ensueño es allí donde “el elefante pasa por el agujero de una aguja”. En el sueño, lo absurdo es aceptable.
Me sentía demasiado en onda y moderna como para frecuentar a mis compañeros judíos quienes, para mi nivel de libertad, aparentaban sentir demasiado orgullo por su propia religión...