Itro
La Torá como una herramienta para salir de la oscuridad
Estimados lectores:
Antes de la entrega de la Torá visitó a Moshe su suegro, Itró. Él lo había recibido en su casa en Midian cuando Moshe escapaba del Faraón y se ocultaba como un simple pastor.
Itro no era un hombre común y corriente. Era un sacerdote de la idolatría, conocía todas las distintas deidades de esos tiempos y su forma de adorarlas, era el más experto de todos.
Cuando Itró se acercó a Moshe y el pueblo de Israel, abrió la posibilidad de recibir la Torá. La razón de que Dio-s nos dio la Torá es para poder transformar este mundo, hasta lo más pagano y alejado de la divinidad eventualmente reconocerá la verdad de la Torá.
Por eso la Torá fue entregada en Parashat Itró y siempre quedara el nombre de Itró conectado con este importante momento, porque el demostró que incluso el que está más involucrado en lo pagano se puede dar vuelta y ver la verdad.
¡Shabat Shalom!
Rabino Eli Levy
El suegro de Moshe, Itró, oye sobre los grandes milagros que di-s hizo por el pueblo de Israel...
Para el chico, “ayer” es la palabra clave para el “completamente irrelevante pasado”, y “mañana” es la palabra cave para el “completamente irrelevante futuro”…
Los diez mandamientos son el fundamento de nuestra relación con Di-s y con el prójimo.
Comprendo que el motivo por el cual romperé un vaso con mi pie al final de la ceremonia de boda es para conmemorar la destrucción del Templo de Jerusalén hace unos 2.000 años. Realmente fue un suceso significativo en la historia judía, pero para mi no parece tener ninguna relevancia. ¿Qué tiene que ver un edificio destruido con mi boda?
La emuná es una convicción innata, una percepción de la verdad que trasciende la razón.
Dado que vivimos en un mundo confuso, es necesario expresar todo en forma clara, así que seré más explícito. Veo de su carta que usted es un pensador, y a juzgar por su hijo, creo que también tiene la capacidad y resolución necesarias para hacer lo correcto.
Cuando se cambia el nombre de un hombre, la costumbre es llamarlo Jaim, Shalom, Rafael, Azriel o similares; esto es un auspicio que se recuperará de su enfermedad. Al cambiar el nombre de una mujer, algunos dicen que el nombre no debe cambiarse a Rajel, Bat Sheva, Tamar o Leá; en cambio, se puede cambiar a Janá, Sará o Iojeved.