Guarda tu confianza en D-os para ti mismo.

Cuando las cosas no marchen tan bien, piensa que en realidad todo es para bien y alégrate con cuanto D-os te ofrece.

Pero cuando otros acudan a ti con sus problemas, decirles que se alegren con su aflicción es pura insensibilidad. Llora por ellos, ora por ellos, haz todo cuanto puedas por ellos; y entonces podrás decirles que confíen en D-os.

Un joven artista que había sufrido de depresión y conflicto interior durante varios años, fue a visitar al Rebe y le contó su historia. El Rebe escuchó enjugando gotas de sudor de su frente más o menos a cada minuto.