No te desalientes frente a la hipocresía de otros, ni por tus propias inconsistencias. Nuestras vidas son viajes entre montes y valles, la posición espiritual del hombre no es estática.

Pero el bien que cada uno alcanza es eterno, y así se conecta a la Fuente de Todo Bien, que es infinita y eterna. Las falencias, por otra parte, son transitorias y superficiales, sombras de nubes pasajeras, como la mancha en una prenda que será lavada.