Suplica antes de recitar Tehilim (Salmos) en días comunes de la semana
Que sea Tu voluntad, Adonái nuestro Dios y Dios de nuestros padres, que los méritos de David Tu siervo, y los méritos de los diez ancianos que instituyeron los Salmos para Tu pueblo Israel (tales como la designación de cada día para recitar) y de los justos que recitaron Tehilim, se nos presenten gratuitos concediéndonos gracia, como está escrito: “Y que la dulzura del Señor nuestro Dios sea sobre nosotros; y confirma sobre nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos”.
¡Que sea Tu voluntad, Adonái nuestro Dios, que al recitar estos Salmos ante Ti, con corazón perfecto, y de Ti estemos aguardando que, así como David —Tu siervo fiel— compuso los Salmos para orar y cantar ante Tu Nombre sagrado, así también nosotros hoy —alma para Ti, corazón y alma—, ya que Tú eres Dios misericordioso y compasivo, perdona nuestro pecado, nos purifiques y nos santifiques.
Que así como David pidió: “Y que sea sobre mí, Tu protección y Tu ayuda” y “y de Tu salvación me alegro”, así Tú nos protejas y nos salves, y alejes de nosotros toda aflicción. Y así como por el espíritu de Tu santidad que descienda sobre nosotros fluya abundantemente el espíritu, alianza y fortaleza en momentos de flaqueza. También pedimos que nos ayudes a corregir lo que hayamos estropeado de modo que seamos meritorios para decir ante Ti: “Adonái nuestro Dios”.
Que se cumpla en nosotros: “Y florecerá en sus días justicia y abundancia de paz”. Que llegue la redención final pronto y en nuestros días, Amén. Selah.
Antes de recitar Salmos se dicen estos tres versículos
- Venid, ¡oh cantemos a Adonái; elevemos nuestras voces en júbilo a la Roca de nuestra salvación!
- A Él acudamos con agradecimiento; unamos nuestras voces a Él en cánticos.
- Porque Adonái es un gran Dios y un gran Rey sobre todos los seres supremos.
Al concluir el recitado de los Salmos se dice lo siguiente
- Sí, de Tzión viniera la salvación de Israel; cuando Adonái hiciere tornar a los cautivos de Su pueblo.
- ¡Jaleluya!
- Bienaventurado es el pueblo que sabe el sonido del shofar; caminarán, oh Adonái, a la luz de Tu presencia.
- Porque Tú eres la gloria de su fuerza, y con Tu favor serás exaltado nuestro poder.
- Porque de Adonái es nuestro escudo; y del Santo de Israel, nuestro Rey.
- Adonái salva; y los salva por cuanto han puesto su confianza en Él.

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